Actualización del Programa de la 31a. Gala Anual de CHCI

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WASHINGTON, 10 de septiembre /PRNewswire-HISPANIC PR WIRE/ — El Instituto del Comité Hispano del Congreso (Congressional Hispanic Caucus Institute, CHCI) celebrará su 31a. Gala Anual de Entrega de Premios el miércoles 10 de septiembre de 2008.

Lamentablemente, debido a un conflicto no previsto de los horarios en su agenda, el Senador John McCain no podrá asistir a la 31a. Gala Anual de Entrega de Premios de CHCI.

El Senador McCain envió esta carta al CHCI.

9 de septiembre de 2008

Honorable Joe Baca

Esther Aguilera, Presidenta y CEO

Instituto del Comité Hispano del Congreso

911 2nd Street, NE

Washington, DC 20002

Estimados Congresista Baca y Sra. Aguilera:

Deseo hacerles llegar mis más afectuosas felicitaciones por su 31a. Gala Anual. La misión de desarrollar la próxima generación de líderes es clave para el futuro de nuestro país. El tema de la Gala de este Año es “The Power to Make the Difference” (“El Poder para Marcar la Diferencia”). Ese tema me toca de modo particular porque mi campaña se ha centrado en dar al pueblo americano el poder de marcar una diferencia, mediante oportunidades económicas y educativas, atención médica accesible, un gobierno responsable y el llamado al servicio.

Muchos americanos están enfrentando momentos financieros duros. El precio de la gasolina está por las nubes. Los precios de los alimentos están aumentando. Los costos de la atención médica siguen aumentando vertiginosamente y de manera descontrolada. El mercado de la vivienda está en crisis. El desempleo acaba de tener un pico en cinco años de 6.1%, y un 8% para los latinos.

He propuesto un amplio paquete de políticas económicas para impulsar el crecimiento económico, crear trabajo y aliviar las cargas económicas que sufren las familias de clase media. El foco central de ese plan está en las pequeñas empresas, el principal motor del crecimiento de los puestos de trabajo en este país. Dos millones de pequeñas empresas son de propiedad de latinos, y debemos crear un nuevo clima económico que aliente a esas empresas a crecer y crear trabajos. Debemos mantener bajos los impuestos y cortarlos allí donde sea posible. Quitar más dinero a las pequeñas empresas las priva del capital que necesitan para invertir y crecer y contratar empleados. Debemos bajar los precios de la energía, que están asfixiando a las pequeñas empresas y ahogando el crecimiento. He propuesto un abordaje integral que abarca no solamente la conservación y la energía alternativa, sino la perforación costa afuera y la energía nuclear. No nos podemos colgar de la rigidez ideológica cuando los americanos y las empresas americanas se están ahogando debido a los altos precios de la energía.

También debemos evitar la llamada seductora hacia el aislamiento económico. Retirarse de acuerdos comerciales como el NAFTA dañaría nuestra economía y a nuestros trabajadores, elevando el precio de las importaciones y disminuyendo el crecimiento de nuestras exportaciones. Para aquellos americanos que pierden sus trabajos en este mercado, debemos revolucionar nuestro sistema de seguro de desempleo para brindar una nueva capacitación laboral inmediata y una red segura para los trabajadores más viejos que se ven forzados a aceptar trabajos de menor paga.

Mi plan también aborda los problemas económicos más difíciles que enfrentan las familias americanas. He propuesto un plan de reforma del cuidado de la salud que da a todos los americanos la oportunidad de acceder a un cuidado de la salud de alta calidad, incluso si trabajan para una pequeña empresa que no puede ofrecer a sus empleados un seguro de salud. Según mi plan, cuando cambias de trabajo o dejas de trabajar, te puedes llevar contigo el seguro de salud. Todos los americanos tendrán una verdadera opción en seguro de salud; las familias recibirán US$5,000 en efectivo para comprar seguro de salud desde cualquier lugar, incluso desde otros estados. A diferencia del plan de mi oponente, esa elección la tendrán las familias americanas, no los burócratas del gobierno bajo una nueva atribución del gobierno, cara, rígida e ineficiente.

La atención médica no es el único problema que enfrentan las familias americanas. Ayudaré a los americanos más golpeados por la crisis de la vivienda a obtener una nueva hipoteca con garantía, a tasa fija y a 30 años, asegurándonos de que los turbios especuladores no pueden lucrar con la crisis causada por ellos mismos. Duplicaré la exención por familiares dependientes de US$3,500 a US$7,000, poniendo efectivo en las manos de las familias que más lo necesitan, y reduciré el impuesto sobre los bienes raíces a 15%. Y lo que es, quizás, más importante todavía: arrancaré una verdadera reforma educativa para que todas las familias — y no solo las ricas — tengan la oportunidad de brindar a sus hijos la mejor educación. Necesitamos sacudir a las fracasadas burocracias escolares mediante la competencia; hacer que las escuelas sean responsables por sus resultados; reforzar los programas de matemáticas, ciencias, tecnología e ingeniería; empoderar a los padres con opciones, y retirar las barreras a los instructores calificados. Mi oponente ofrece las mismas viejas políticas difundidas por los sindicatos docentes durante años, que achican la responsabilidad y la elección a favor del status quo. Para nuestros niños, esas políticas son un fracaso, en especial para los niños de las minorías, condenados a escuelas de baja calidad y a todas las desventajas que ello acarrea. En resumen: se trata del problema de los derechos civiles en nuestros tiempos.

Sé que podrán no estar de acuerdo conmigo en todos los puntos. Sin embargo, espero que reconozcan que a lo largo de mi carrera me he vuelto impopular por tomar ciertas actitudes de hacer lo correcto y encontrar el consenso bipartidaria para resolver los duros problemas que enfrenta América. Trabajé con Demócratas como Russ Feingold para la aprobación de importante legislación relacionada con la financiación de las campañas para borrar la mancha de intereses especiales sobre los políticos de nuestra nación. Me acerqué a los Demócratas para abordar — de una vez por todas — el calentamiento global a través de un sistema innovador de límites y comercio. Me planté ante el Presidente cuando creí que algunas de nuestras políticas en la Guerra del Terror no tenían raíz en nuestras tradiciones nacionales. Trabajé con los Demócratas para confirmar a los jueces bien calificados, y sacudir a los bipartidistas de ambos lados. Y cuando los miembros de ambos partidos pensaron que la situación en Irak no tenía solución, cuando Harry Reid dijo que habíamos perdido la guerra, cuando mi oponente nos llamaba para que nos retiráramos derrotados, reconocí que era necesaria una estrategia diferente para triunfar. Ahora, a la vista de un innegable éxito del plan del aumento de tropas, Irak se está estabilizando y nuestras increíbles tropas regresarán con honor y victoriosas.

Quizás ninguna otra lucha en mi carrera política me ha costado más –políticamente hablando — que cuando fui en busca de Demócratas como Ted Kennedy — dos veces — para intentar arreglar nuestro quebrado sistema de inmigración. Como cualquier experto podrá decirles, la mayoría de las personas consideró que mi esfuerzo para hacer avanzar una solución bipartidaria y humana al problema de la inmigración había matado mi apuesta presidencial. Arriesgué mi futuro político porque tenía que hacer lo correcto. Mis esfuerzos fueron bloqueados por ideólogos de ambos partidos, incluso de mi oponente, quien votó cinco veces a favor de intereses especiales para matar la reforma de la inmigración, votos a los que el Senador Kennedy y yo nos opusimos. Cuando sea Presidente, resolveré este problema. Primero, convenceré al pueblo americano de que puedo asegurar nuestras fronteras. Luego trabajaré para promulgar una política migratoria práctica y justa, que asegure el respeto por las leyes de este país, reconozca el importante aporte económico de los trabajadores inmigrantes, detenga a quienes hayan venido ilegalmente a cometer delitos, y se ocupe — de manera práctica y humana — de quienes hayan venido a construir una vida mejor y más segura para sus familias, sin excusar el hecho de que hayan venido ilegalmente.

Gane quien gane las elecciones, son personas como ustedes, que ofrecen su tiempo y su talento para construir líderes para el futuro, las verdaderas llaves al éxito de América. Su compromiso para con el servicio y la oportunidad es inspirador. Les deseo que tengan una Gala maravillosa.

Atentamente,

John McCain

Acerca del Instituto del Comité Hispano del Congreso

El Instituto del Comité Hispano del Congreso (CHCI), una organización apartidaria sin fines de lucro, encuadrada dentro del artículo 501(c)(3), brinda programas de desarrollo de liderazgo, y servicios educativos para estudiantes y jóvenes dirigentes emergentes. La Junta Directiva del CHCI está compuesta por Miembros Hispanos del Congreso, líderes de organizaciones sin fines de lucro y ejecutivos corporativos. Para más información llame el CHCI al (202) 543-1771 o visite www.chci.org .

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