‘Comienza la batalla por el voto hispano en el 2008’

‘Comienza la batalla por el voto hispano en el 2008’



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Utica, NY–(HISPANIC PR WIRE)–30 de noviembre de 2006–Las elecciones del 2006 apenas han concluido, y ya la campaña para la presidencia del 2008 ha arrancado en serio. Con los cónclaves de Iowa y las primarias de Nuevo Hampshire a sólo catorce meses de distancia, los candidatos ya están creando sus comités de exploración, y ensayando sus diversos pasos de baile en los programas dominicales de entrevistas en vivo.

Las elecciones del año 2008 serán las más significativas de nuestra generación, por muchas razones. ¿Se reorganizarán al fin los partidos estrictamente por ideología como ocurrió en el 2004? ¿Podrán llegar los candidatos al corazón de los problemas, tratando de ganar ofreciendo soluciones para toda la nación, en vez de apelar simplemente a sus distritos electorales? ¿Seguirán los demócratas abriendo brechas para penetrar en los grupos de inclinación conservadora como los hombres de la raza blanca y los votantes casados al igual que en el 2006? ¿Se desentenderán los cristianos evangélicos de la política, continuando un extenso período de desencanto y desilusión?

Y ¿qué decir del voto hispano? ¿Recuperarán los demócratas la simpatía tradicional del grupo minoritario más extenso de la nación (como ocurrió en el 2006) o se repondrán los republicanos de su pérdida de popularidad del 2006 entre los hispanos (sólo el 30%, según las encuestas a la salida de los colegios electorales) para volver a la significativa penetración que lograran en este grupo compuesto por tantos conservadores sociales?

No es una pregunta simple. Sólo para ubicar el tema en contexto, considere estas cifras: los hispanos conformaron el 5% de 95 millones de votantes en 1996; el 6% de 105 millones de votantes en el 2000, y el 8.5% de 122 millones de votantes en el 2004. Con una elección tan competitiva como la del 2008, y una intensa campaña de inscripción de votantes, podríamos estar ante un electorado con un componente hispano que configuraría el 10% de 130 millones de votantes en el 2008.

Este año los republicanos sufrieron una paliza con respecto al voto hispano. En comparación con el 40% que votó por George Bush en el 2004, en las elecciones del 2006 sólo pudieron alcanzar un 30%. Piense a lo que esto equivale en el contexto de enorme crecimiento de las cifras de votantes hispanos. En el 2008 esos resultados podrían implicar una merma de 1.3 millones de votos hispanos republicanos, en elecciones que se han ganado y perdido por sólo cientos y miles de votos. El impacto sería particularmente significativo en estados competitivos claves como Arizona, Nuevo México, la Florida y Colorado, todos los cuales cuentan con considerables poblaciones hispanas.

Un factor vital que ha provocado el desencanto de los hispanos con respecto a los republicanos ha sido la presión del ala derechista del partido, a favor de una posición de mano dura con respecto a la inmigración ilegal. En la encuesta post-elecciones Zogby International/Hispanic PR Wire, la cual contó con la participación de 903 adultos hispanos, sólo el 29% de los encuestados afirmó que los republicanos están mejor equipados para manejar el tema de la inmigración. Sin embargo, el doble de esa cifra favoreció a los demócratas. Y por si lo anterior fuera poco para los republicanos, sólo el 30% aseguró que éstos representan sus valores más entrañables.

Sin embargo, hay algunas señales de esperanza para los republicanos. Aproximadamente uno de cada cuatro participantes de nuestra muestra (23%) se identificó como cristiano “renacido” o “evangélico”, un fenómeno de creciente intensidad entre los hispanos estadounidenses. Estos últimos sólo representaron el 19% del voto hispano en el 2004. Cuando examinamos a fondo este grupo floreciente, descubrimos que sus integrantes tienen una disposición más favorable hacia el Partido Republicano en muchas formas. Dos de cada tres integrantes de dicho grupo otorgan mejores calificaciones a ese partido que a los demócratas en el manejo de la inmigración; y el 56% afirma que los republicanos “los comprenden mejor”. Este grupo es conservador a toda costa, y si sigue creciendo, proporcionará al partido republicano un electorado listo y necesario para mantener la competitividad en las elecciones nacionales.

Pero los republicanos confrontan un problema con los hispanos. En los años noventa, estaban considerados como un partido perverso que odiaba a todos los inmigrantes, por lo que, en la actualidad, se esfuerzan por buscar una posición intermedia entre los conservadores anti-inmigrantes y el creciente electorado hispano. Sin dudas que el tema de la inmigración será un factor que afectará al partido en general este año. Pero si son inteligentes, se comprometerán con la inmigración, y trabajarán junto a los demócratas en una reforma migratoria que proporcione la amnistía a los trabajadores invitados, ofrezca una vía para obtener la ciudadanía, y al menos intente reducir el flujo de nuevos inmigrantes ilegales que entran al país.

Pero el muro fronterizo no progresará. En los noventa, realicé una serie de encuestas y grupos de enfoque entre los hispanos para determinar su potencial de respaldo a los candidatos demócratas y republicanos, y descubrí una considerable concordancia con el Partido Republicano en temas sociales como el aborto, el matrimonio de homosexuales y las armas de fuego, pero también un firme rechazo a votar por un partido que promovía la Proposición 187 en contra de la inmigración en California. Pero luego se rompió el hielo, y (principalmente por razones locales) los hispanos apoyaron a republicanos como Michael Bloomberg en el 2001; como George Pataki en el 2002, y como Arnold Schwarzenegger en el 2003. Esto allanó el camino para la victoria de cinco puntos del presidente Bush entre los hispanos en el 2004.

¿Lograrán los republicanos reparar su imagen? ¿Encontrarán los demócratas una forma de solidificar el respaldo que lograron en el 2006? No son sólo buenas preguntas, sino las más importantes en la política estadounidense, ahora que nos encaminamos al 2008.

John Zogby es Presidente y Director Ejecutivo de Zogby International, firma de investigación de opinión pública y mercadotecnia radicada en Utica, Nueva York. Entre otros logros, Zogby International es conocida como una de las encuestadoras políticas más confiables y exactas en los Estados Unidos, la cual usa los sondeos telefónicos tradicionales en vivo, así como una innovadora metodología interactiva de encuestas por Internet, desarrollada por Zogby International desde 1998. En los recientes comicios del período electoral intermedio del 2006, los sondeos por Internet de Zogby Interactive identificaron correctamente a los ganadores en 18 de las 19 campañas electorales por escaños en el Senado de los Estados Unidos. En la campaña número 19 (Missouri), el sondeo de Zogby Interactive realizado ocho días antes de las elecciones, reveló una ventaja de un punto a favor del republicano James Talent, aunque la demócrata Claire McCaskill lo derrotó por 2 puntos, exactamente dentro del margen de error calculado de la encuesta Zogby.

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