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Continúa subasta de la represa Belo Monte en Brasil tras revocarse la segunda medida cautelar

Manifestaciones masivas en movimiento hoy en nueve ciudades de Brasil


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BRASILIA, Brasil, 20 de abril /PRNewswire-HISPANIC PR WIRE/ — El proceso de licitación para el controversial proyecto de la represa Belo Monte estuvo marcado por manifestaciones de protesta y confusión luego de que una segunda medida cautelar dictada en el día de ayer suspendiera la subasta de la represa, causando caos en el proceso de licitación minutos antes de su inicio. A lo largo de Brasil, indígenas, movimientos ambientalistas y sociales organizaron manifestaciones de protesta en más de nueve ciudades en ocho estados. En el ámbito internacional, comenzaron a llegar llamadas a las embajadas de Brasil, que condenaban la interferencia del gobierno en el sistema judicial y los intentos de seguir adelante con el proyecto a cualquier costo.

Miles de personas, incluyendo a indígenas, el Movimiento brasilero de personas afectadas por la represa, el Movimiento de trabajadores sin tierra y ambientalistas participaron en protestas simultáneas coordinadas en Brasilia y en las capitales de Fortaleza, Florianópolis, Porto Alegre, Porto Velho, Belo Horizonte, Belem, Campina Grande y la ciudad de Altamira, que se verían parcialmente inundadas por la represa de Belo Monte.

Mientras tanto, botes llenos de indígenas, como los indios Kayapo, comenzaron a llegar al sitio propuesto para la represa, ubicado en la Isla Pimental en el río Xingú para establecer una villa permanente con el fin de bloquear la construcción de la represa.

En protesta contra el proyecto de la represa en Brasilia, Greenpeace y grupos indígenas bloquearon la entrada de ANEEL, la agencia nacional de energía eléctrica de Brasil. En Belem, 700 personas ocuparon las oficinas de Electronorte. Y cerca de la ciudad de Altamira, el Movimiento de trabajadores sin tierra y el Movimiento de personas afectadas por la represa (MAB) bloquearon la carretera TransAmazónica.

La controversia de Belo Monte capturó los titulares en todo el mundo la semana pasada, luego de que el director de Avatar, James Cameron, y los actores Sigourney Weaver y Joel David Moore visitaron la región de Xingú y se sumaron a las protestas de indígenas y de la población afectada en Brasilia contra el proyecto de la represa. La controversia ha dominado los titulares en los medios de comunicación de Brasil.

“Es claro que el gobierno de Lula está presionando a los tribunales para que aprueben el proyecto Belo Monte, que va en contra de los derechos e intereses de indígenas y de la población local de Xingú y nuestras vidas están en juego. A pesar de eso, las personas afectadas por este proyecto de la represa están unidas y decididas a detener el proyecto, no nos rendiremos en esta lucha”, dijo Sheyla Yakarepi del pueblo de Juruna, quien se reunió con los jueces el día lunes para instar al Presidente del tribunal de apelaciones para la región 1, Jirair Meguerian, que confirmara la medida cautelar.

El viernes 16 de abril, un tribunal de apelaciones regional revocó la decisión del juez federal Antonio Carlos de Almeida Campelo de suspender la licencia preliminar para el proyecto de la represa y cancelar la subasta, programada para el 20 de abril. En su sentencia, de Almeida consideró que el proyecto presentaba un “riesgo de daño irreparable”. Una segunda medida cautelar para suspender la decisión, dictada el 19 de abril, también fue revocada por el tribunal de apelaciones momentos antes del horario programado para el inicio de la subasta y la empresa pública de energía eléctrica de Brasil, ANEEL, ha restablecido la subasta en el día de hoy.

Por su capacidad de generación, Belo Monte sería la tercera represa del mundo detrás de la represa de las Tres Gargantas y la represa de Itaipú. Dos consorcios compitieron por los derechos para construir la represa: Norte Energia, que se compone de la empresa estatal CHESF y ocho empresas privadas; y Belo Monte Energia, que se compone de la empresa estatal Eletrosul y de finco empresas privadas, entre ellas la gigante minera Vale. Inversionistas mayoritarios, como Alcoa, GDF Suez, Odebrechty Camargo Correa eligieron no participar en el proceso de licitación debido a la preocupación por la falta de viabilidad económica, las demoras en el proyecto y el interés en otras mega-inversiones.

Para construir la represa Belo Monte, el consorcio ganador necesitaría excavar dos enormes canales que implicarían mover más tierra que la que se excavó para construir el Canal de Panamá a fin de desviar el agua del río a una represa artificial. Si eso se realiza, Volta Grande, hogar de los indios Paquicamba, territorio de los indios Juruna y de los indios Arara, se secaría, afectando gravemente el sustento de los indígenas y de las familias ribereñas que dependen del agua para su subsistencia. Dicho esto, cerca de 45.000 personas se verían directamente afectadas por inundaciones o por el desvío del agua del río.

Grupos internacionales continúan uniéndose a sus pares brasileños de la sociedad civil para presionar al gobierno de Brasil para suspender el proyecto Belo Monte, mientras que organizaciones y personas en todo el mundo se comunican con las embajadas locales de Brasil para protestar contra el plan del gobierno de construir la represa, a pesar de las flagrantes violaciones a los derechos de los indígenas.

“La violación de los derechos de los indígenas es un tema de preocupación a nivel nacional e internacional. Brasil no necesita la represa Belo Monte. Si invierte en energía eficiente, Brasil podría evitar la necesidad de construir hasta 14 represas Belo Monte y ahorrar millones de dólares en el proceso. La represa Belo Monte no tiene sentido”, dijo Aviva Imhof, director de la campaña de International Rivers.

Financieramente, la inversión de entre 12 y 17 mil millones de dólares en la represa Belo Monte es un proyecto riesgoso, que generaría solamente entre el 10% y el 30% de sus 11.233 Megawatts (MW) de capacidad instalada durante la temporada de sequía y un promedio anual de sólo 4.462 MW. Para que el proyecto sea viable en un contexto de gran incertidumbre financiera y presión de inversores privadas para bajar el precio máximo de la subasta, el gobierno ha debido sacar fondos de las pensiones públicas y emitir 4 mil millones de dólares de crédito del Banco Nacional de Desarrollo Económico y Social de Brasil (BNDES). Solamente para cumplir con los 11.233 MW de capacidad de generación del proyecto, se deberían construir costosas represas adicionales corriente arriba, lo cual pondría en riesgo a una vasta área de selvas tropicales y afectaría a muchos de los 24 grupos indígenas que habitan en la ribera del río Xingú.

Para más información:

Página de la campaña Belo Monte de International Rivers, ( http://www.internationalrivers.org/en/node/5236 )

Página de la campaña Belo Monte de Amazon Watch, ( http://www.amazonwatch.org/amazon/BR/bmd/ )

FUENTE Amazon Watch (principal), International Rivers

Continúa subasta de la represa Belo Monte en Brasil tras revocarse la segunda medida cautelar