Delegación de Estados Unidos encuentra exclusión y esperanza entre los afro-colombianos

Delegación de Estados Unidos encuentra exclusión y esperanza entre los afro-colombianos



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Bogotá, Colombia–(HISPANIC PR WIRE – US Newswire)–26 de mayo 2004–Una delegación formada por líderes religiosos, líderes humanitarios y de personal del Congreso de los Estados Unidos, dijeron haber sido impactados por la discriminación y la exclusión que enfrentan los afro-colombianos desplazados así como por la fuerza del compromiso y esperanza que irradian los lideres afro-colombianos que han conocido. La Delegación de los EE.UU. está visitando Colombia esta semana para conocer sobre la situación de la población afro-colombiana.

“Hemos visto las circunstancias y escuchado el testimonio de población que ha sido desplazada de sus propia tierra, de quienes de hecho no tienen acceso alguno a servicios públicos. No creo haber visto antes un racismo tan apabullante”, expresó el Rev. John L McCullough, Director Ejecutivo de Church World Service, CWS, una organización humanitaria con sede en Nueva York. CWS y la US Office on Colombia, USOC, con sede en Washington, organizaron la visita respondiendo a la invitación de organizaciones de la población afrocolombiana y de iglesias.

En el Distrito Aguablanca de Cali, el grupo quedó impresionado por lo que McCullough llamó “un brillante grupo de jóvenes construyendo de forma admirable su propia empresa alrededor de la música rap y hip-hop, como una forma de articular a la juventud que carece de oportunidades para procurarse educación y empleo”. “En lugar de sucumbir a la violencia, están buscando caminos para seguir adelante. Ellos lograrán su sueño,” dijo McCullough.

En el mismo distrito, un grupo de mujeres que forman una cooperativa de costura, mostraron a la Delegación lo que han logrado alcanzar con muy pocos recursos. “Me impresiona su espíritu”, dijo el Obispo Thomas Hoyt, Presidente del Consejo Nacional de Iglesias de los EE.UU.

También en el Valle del Cauca, el grupo se reunión con el Dr. Saulo Quiñones García, Alcalde de Buenaventura, y con Oscar Gamboa, quien habló con la Delegación en representación del Gobernador Angelino Garzón.

El Dr. Quiñones, especialista en medicina interna, lamentó la carencia de inversión social y detalló al grupo las altas tasas de desnutirición, mortalidad infantil, malaria, tuberculosis y de homicidios que se padece en su municipio, de población mayorita afrocolombiana. Quiñones dijo que la juventud de Buenaventura tiene 5 opciones en las actuales circunstancias: la drogadicción, la prostitución, el ejército, los grupos guerrilleros o los grupos paramilitares. Sin embargo, Quiñones que con alguna inversión, los recursos naturales que tiene Buenaventura, especialmente su condición portuaria, el municipio puede lograr avances en turismo y pesca, como industrias de entrada para la generación de empleos.

Por su parte, Oscar Gamboa explicó a la delegación que por primera vez los afrocolombianos, a pesar de su marginación social, están logrando avances significativos en cuanto a su influencia en el Departamento. “Pero,” dijo Gamboa, “necesitamos avanzar más”. Gamboa dio la bienvenida a la posibilidad de una solidaridad mayor de las iglesias con la causa de los afrocolombianos.

En la reunión con la Red Ecuménica, el grupo recibió el testimonio de un joven afrocolombiano cuya familia (padres, 7 hermanos y una hermana) fueron desplazados en el Chocó por la operación Génesis y viven ahora en la zona del Cacarica.

“Ellos mataron a muchos, algunos fueron decapitados, varias mujeres fueron violadas y a varias les abrieron sus vientres. Fue algo que nunca imaginamos. Después la incursión ni siquiera se escuchaba a la naturaleza, pues ella también quedó paralizada por lo que ocurrió.” En ese tiempo él tenía 16 años de edad.

En total, dijo al grupo, 23 comunidades, con casi 4500 personas, fueron atacadas y arrojadas de su territorio de 103024 hectáreas, de las que tenían el título de propiedad. Su familia fue dispersada y durante 4 años él vivió en el Coliseo de Tubo, hasta que lograron regresar al Cacaria hace 3 años.

Las 1500 personas que regresaron crearon dos asentamientos que son zonas humanitarias,”Esperanza en Dios” y “Nueva Vida”. Cada una apenas tiene 12 hectáreas. Una vive con la sombra del ejército y la otra con la de los paramilitares. Y la tierra que les pertenece, dijo él, está siendo despojada de sus recursos madereros y en su lugar se está plantando palma africana, por grandes intereses económicos que tienen la anuencia de militares y paramilitares, quienes suelen hacer disparos durante las noches y mantienen estresada a la comunidad, sobre todo a la población mayor, dijo él. Grupos armados matan los animales y queman los cultivos arroz y maíz de la comunidad, además han amenazado con destruir las zonas humanitarias, que la comunidad construyó como autoprotección.

Ahora, cuando tiene 23 años, dice que quienes violaron a su comunidad caminan libres. Dijo además que tiene la esperanza de que llegará el día en que brille la verdad en Colombia como brilla el sol del mediodía.

La delegación también se reunió con líderes afrocolombianos de varios lugares del país, para conocer sobre la fumigación, el racismo, el desarrollo social y el desplazamiento interno, y cómo estos temas centrales afectan a sus comunidades.

Ante la fuerza de las cosas que han visto y escuchado, los delegados están convencidos de que la situación en Colombia es más compleja que lo que uno imaginaría que existe sólo con el Plan Colombia. Están convencidos que el trabajo por los derechos humanos también están en la centralidad del Evangelio. Y ante la necesidad del respeto a los derechos humanos, ellos están convencidos de la necesidad de una solución negociada al conflicto interno de Colombia, cuyo éxito también asegurará la disponibilidad de recursos para invertir en salud, educación e infraestructura esencia, mientras que la continuidad de estrategias militares, seguiría minando la vida de civiles inocentes.

La delegación también se entrevistó con el Vice-Presidente de la República, Dr. Francisco Santos, la Embajada de los Estados Unidos, y Michael Früling, Director de la Oficina en Colombia del Alto Comisionado de la ONU para los Derechos Humanos.

Además del Rev. McCullough y del Obispo Hoyt, la delegación incluye al Rev. Nicholas Genevieve, de la Junta Directiva de CWS, a la Dra. Mischa Thompson, Asistente Legislativo para Política Internacional del Congresista Gregory Meeks; Neil Jefrery y Jess Hunter, Director y Asociado de la Oficina Estadounidense para Asuntos Colombianos, USOC; Samuel Lobato, Representante para la Región Andina de CWS; y Rolanda Hughes, también de CWS.

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CONTACTO:

USOC

Neil Jeffery

57-310-344-9759 (Spanish or English)

o

CWS

Jan Dragin

781-925-1526 (English)

o

CWS

Ann Walle

212 870-2654 (English)

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