Discurso Preparado para ser Pronunciado por Lilly Ledbetter

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La Convención Nacional Demócrata 2008

Discurso Preparado para ser Pronunciado por Lilly Ledbetter

Programado para ser Pronunciado: 26 de agosto del 2008 – 7:00-8:00 pm MT

DENVER, 26 de agosto /PRNewswire-HISPANIC PR WIRE/ — El siguiente texto es la transcripción del discurso, preparado para ser pronunciado por Lilly Ledbetter en la Convención Nacional Demócrata el martes, 26 de agosto del 2008:

Lilly Ledbetter

La Convención Nacional Demócrata 2008

Martes, 26 de agosto del 2008

Discurso Preparado para ser Pronunciado

Buenas tardes. Muchos de ustedes probablemente se preguntan ¿Quién es esa abuela de Alabama, que está en el podio? Les aseguro que nadie está más asombrada, o humilde, que yo. Estoy frente a ustedes para contarles del compromiso estadounidense con la justicia y la equidad, y como individuos tal como yo, y tal como ustedes, sufren cuando es compromiso falla.

Oportunamente, les hablo hoy, el día de Equidad Femenina, cuando celebramos la ratificación de la enmienda que otorgó el voto femenino. Entre nuestras celebraciones, debemos recordar que la lucha sigue adelante. Lo sé por experiencia personal. Fui la primera supervisora en la fábrica llantera de Goodyear en Gadsen, Alabama.

Mi puesto requería mucho de mi parte, y me esforcé al 100 por ciento. Estuve al par con cada uno de mis colegas masculinos. Pero después de 19 años con Goodyear, empecé a sospechar que no me pagaban al mismo grado que mis colegas masculinos. Una nota anónima en mi correo confirmó mis sospechas. A pesar de reconocer mis esfuerzos, Goodyear me daba aumentos menores, año tras año, que los de mis colegas masculinos.

La diferencia entre nuestros sueldos, en ese entonces, afecto el nivel de vida de mi familia y ahora afecta mi jubilación. Cuando descubrí la injusticia, consideré irme. Pero no pude ignorar la discriminación. Los demandé. El jurado me dio la razón. Fallaron a la empresa y me recompensaron mi sueldo.

Fue mi esperanza que mi juicio seria una lección para la empresa, que aprendería y nunca más seria injustos con sus empleadas. Pero la empresa apeló la decisión hasta llegar a la Corte Suprema, y en un veredicto de 5 a favor y 4 en contra, la corte tomo el lado de la empresa. Opinaron que debí quejarme dentro de los primeros seis meses después de la primera instancia, aunque yo no tenía la menor idea de la injusticia.

En su opinión minoritaria, la Juez Ruth Bader Ginsburg declaró que el veredicto era incoherente en el mundo actual. Tuvo la razón. La Cámara de Representantes Federal aprobó una propuesta asegurando que la injusticia que sufrir no volviera a pasar. Pero en el Senado, por medio de oposición Republicana, nunca llego a ser considerada a la votación.

No podemos seguir los mismos votos que niegan la equidad femenina. Barack Obama está de nuestra parte. El lucha por remediar este veredicto erróneo, y como presidente ha prometido nombrar jueces que harán cumplir las leyes que protegen al ciudadano cotidiano. Pero esto no es un asunto Demócrata o Republicano. Es un asunto de justicia. Y afortunadamente, hay algunos Republicanos y muchos Demócratas de nuestra parte.

Mi caso ya terminó. Nunca recibiré el sueldo que merezco. Pero habrá mayor recompensa si aseguramos sueldos justos. Por nuestros hijos y nuestros nietos, para que nunca más exista la discriminación que sufrí. Un sueldo justo es un principio estadounidense. Necesitamos líderes en este país que pelen por ello. Unidos, podemos hacer los cambios necesarios y disfrutar las oportunidades que merecemos.

Gracias.

Discurso Preparado para ser Pronunciado por Lilly Ledbetter