Fundación W. K. Kellogg Lanza Compromiso Contra Racismo Estructural

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WASHINGTON, 11 de mayo /PRNewswire-HISPANIC PR WIRE/ — A continuación se cita una opinión de la Dra. Gail Christopher:

Brotaron lágrimas de alegría la noche en que Estados Unidos eligió a su primer presidente afroamericano. Fue una prueba reciente de que las luchas por los derechos civiles de las décadas de 1950 y 1960 habían valido la pena; de que la sangre no se había derramado en vano. Así, a través del país, las palabras “Presidente electo Barack Obama” confortaron a jóvenes y viejos, a los habitantes de zonas urbanas y rurales, a ricos y a pobres.

Sin embargo, al día siguiente las barreras invisibles creadas por el racismo estructural todavía acosaban a nuestra sociedad: trabajadores latinos se ocuparon de cosechas a cambio de bajos salarios en California; indios americanos despertaron sin trabajo en las reservaciones; y las futuras madres afroamericanas, con el temor de perder a sus bebés. La elección fue un momento histórico; de hecho, sin precedentes. No obstante, no terminó repentinamente con el racismo en Estados Unidos. No existe un Estados Unidos “post racial” o “indiferente al color”; no todavía.

Resulta evidente que esas descripciones no son aplicables cuando el Centro Nacional para Niños en la Pobreza (NCCP) informa que el 61 por ciento de los niños afroamericanos, el 62 por ciento de los niños latinos y el 57 por ciento de los niños indios americanos viven en familias de bajos ingresos; cuando las tasas de mortalidad infantil son el doble de altas para los afroamericanos respecto de las tasas para los blancos; y cuando la juventud latina es encarcelada en una relación de siete a 17 veces mayor que la de los blancos en estados como Connecticut, Hawaii, Massachusetts y New Hampshire.

Por tanto, la elección fue apenas un comienzo, una oportunidad para avanzar hacia el país post racial que la mayoría de los estadounidenses quieren con tantas ganas que exista.

En la Fundación W. K. Kellogg, nuestra misión consiste en servir a los niños vulnerables y ayudar a encaminarlos hacia el éxito independiente de su raza, religión o color. Sin embargo, nuestro directorio tiene la suficiente valentía para reconocer que el éxito de esta misión implica abordar el racismo estructural en Estados Unidos o no podremos ofrecer las vastas nuevas oportunidades para los niños ni crear ambientes que sean conducentes a un espacio que les ayude a tener éxito en las comunidades de todo el país.

Es preciso que se termine el racismo estructural para que los niños tengan todos las mismas oportunidades de florecer. El racismo está enraizado en nuestra sociedad como un privilegio que se basa exclusivamente en características físicas; es un privilegio sistemático que circula a través de las políticas públicas y las prácticas privadas. El racismo es antiético frente al concepto de E Pluribus Unum (De muchos, uno). Muchos estadounidenses aspiran a un país de múltiples razas, religiones y ascendencias transformadas en un solo pueblo y nación, pero sólo llegaremos a eso con persistencia y determinación.

Desde el comienzo mismo de la democracia estadounidense, numerosos grupos de personas han sufrido la negación de recursos y oportunidades. Esto ha perjudicado a generaciones. A menudo, las barreras dictan el lugar dónde la gente debe vivir, la calidad de su ambiente, el cuidado de la salud disponible para ellos y a qué escuelas pueden asistir sus hijos. Mucha gente se siente impotente para superar los obstáculos. La incapacidad de lidiar con un mundo inclinado en su contra puede tener resultados nada saludables. Hay estudios que mencionan conexiones entre el estrés de la vida cotidiana para la gente de color y la menor esperanza de vida y las mayores tasas de mortalidad infantil, diabetes, enfermedades cardiacas y otras dolencias físicas y mentales.

Tomó siglos construir este sistema de privilegios basados en el mito de las diferencias raciales. Por tanto, sería inocente pensar que se puede disolver en unas cuantas décadas, o con una elección.

Pero hay que comenzar por dar la batalla. La Fundación Kellogg ha dado un paso al frente para confrontar el racismo estructural con nuestra iniciativa America Healing, que invertirá $75 millones en los próximos cinco años para mejorar las perspectivas de vida de familias y niños vulnerables, junto con promover la sanación de enemistades raciales en sus comunidades.

La primera fase de la iniciativa incluye becas por un total de $14.6 millones para 119 proyectos destinados específicamente a mejorar las relaciones raciales en esas comunidades. Otras fases de la iniciativa se orientarán a reducir el racismo en los medios, el medioambiente, la educación, la vivienda, la salud y la justicia penal, con énfasis en ampliar las oportunidades para los niños.

La parte alentadora sobre la fase de sanación de la enemistad racial es lo que expresa acerca del pueblo estadounidense. Muchos están dispuestos a dar el siguiente paso, para trabajar y crear un Estados Unidos donde haya igualdad. La solicitud de propuesta (RFP) para becas estuvo en nuestro sitio web por 60 días, y nos sorprendió obtener cerca de 1,000 postulaciones, solicitando en total cerca de $300 millones. Los medios noticiosos informan de muchos hechos desagradables y motivos de división en nuestra sociedad, pero también hay una reserva de buena voluntad. La gente quiere ir más allá de las palabras en cuando a las relaciones entre razas y abordar los temas candentes.

Nuestras becas ayudarán a las familias y niños de indios americanos a sanar las heridas provocadas por políticas de décadas diseñadas para sacar a los niños indios americanos de sus hogares. En Michigan, se harán esfuerzos para sanar las heridas que aún padecen árabes americanos después del 11 de septiembre del 2001. Los estudiantes asiáticos americanos podrán formar una red de jóvenes para interactuar mejor y comprender la cultura de otros jóvenes. En Greensboro, Carolina del Norte, los afroamericanos obtendrán asistencia para reconciliarse con una historia de opresión en una ciudad donde tres cuartos de los niños afroamericanos viven en situación de pobreza.

Habrá actividades similares en todo el país; en comunidades de blancos y de otras etnias. No obstante, la principal noticia no son los programas, sino la gente que quiere un Estados Unidos mejor. Ese extraordinario número de personas con la disposición para trabajar con sus vecinos para encontrar una base común. Ellos están creando un movimiento silencioso a punto de ser develado, a punto de cambiar los Estados Unidos. A la larga, el progreso que logren hará tambalear la base que tiene el racismo estructural en nuestra sociedad y surgirá como un capítulo mucho más grande de nuestra historia que el de la división de la que tanto escuchamos a través de los medios de comunicación.

En palabras del fallecido senador Edward M. Kennedy de Massachusetts: “…el trabajo sigue, la causa persiste, la esperanza sigue viva y los sueños nunca morirán”.

(La Dra. Gail Christopher, autora destacada y líder de reconocimiento nacional en políticas de salud, es vicepresidenta de los Programas para la Fundación W. K. Kellogg).

Para preparar una publicación impresa o transmitir entrevistas con la Dra. Christopher o bien con Luz E. Benítez Delgado, de la Fundación Kellogg, por favor contáctese con Michael K. Frisby 202-625-4328 mike@frisbyassociates.com o bien con Nicole Germain 443-540-3121 ngermain@mjgcommunications.com.

FUENTE W. K. Kellogg Foundation

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