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La Convención Nacional Demócrata 2008: Discurso Preparado para ser Pronunciado por Harry Reid, Senador del estado de Nevada

Programado para ser Pronunciado: 27 de agosto del 2008 - 6:00-7:00 pm MT


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DENVER, 27 de agosto /PRNewswire-HISPANIC PR WIRE/ — El siguiente texto es la transcripción del discurso, preparado para ser pronunciado por Harry Reid en la Convención Nacional Demócrata el miércoles, 27 de agosto de 2008:

El Honorable Harry Reid

Convención Nacional Demócrata 2008

Miércoles, 27 de agosto de 2008

Discurso Preparado para ser Pronunciado

La historia de los últimos cien años ha sido una mezcla toxica de petróleo y de guerra. Las guerras fueron financiadas por el petróleo, imposibles de pelear sin este mismo, y normalmente peleadas para obtener su control. Lo que fue el ataque de Japón hacia Pearl Harbor, la invasión de los Nazis en Rusia, la invasión de Irak en Kuwait, y los innumerables conflictos que hemos tenido, todos han sido basados en parte por la adicción que el mundo tiene con el petróleo. Hasta hoy en día, los dictadores y autoritarios que ahora se encuentran de Venezuela a Rusia, desde Sudan a Corea del Norte, basan sus acciones — y usan su poder para oprimir a sus propios ciudadanos y para amenazar a sus vecinos — exclusivamente con el acceso a o su venta de petróleo al mercado global.

Desde que comenzó el nuevo siglo, esas realidades han llegado aquí a los Estados Unidos de una manera feroz. Fuimos atacados por terroristas financiados por el petróleo, una guerra en el exterior con insurgentes también financiados por este mismo, y después amenazados en los mercados globales y enfrentados con la adquisición de nuestra base industrial por corporaciones multinacionales financiadas por él, debemos defender a los Estados Unidos o enfrentarnos a su destrucción total.

Si continuamos por este camino descendiente serpenteante, resbaladizo, y cubierto de petróleo, nuestros ciudadanos temblarán en la oscuridad mientras que nuestros recursos sangran ante los matones del tercer mundo cuya única virtud es su control en la energía del petróleo. Estas amenazas son reales, son inmediatas, y son potencialmente inconsolables. Y lo más triste, la ironía más terrible, es que nosotros los financiamos cada vez que pagamos por gasolina o pagamos la cuenta de electricidad.

Estas amenazas no son nuevas, ni sus soluciones. El Presidente Carter nos advirtió sobre esto en los años 70 cuando él propuso soluciones reales — la conservación, la eficacia del petróleo, y los combustibles alternativos — a lo que el correctamente llamó la “moral equivalente a la guerra.” Sus propuestas fueron ridiculizadas por los Republicanos quienes se olvidaron que ambos Presidentes Nixon y Ford se juntaron a él en la llamada a la independencia de energía de los Estados Unidos.

Ese bipartidismo, sin embargo, se convirtió partisano cuando este país entró a una era de dominio de la industria petrolera cuando, durante los 28 años desde 1980 excepto durante la presidencia Clinton, los ex ejecutivos de la industria petrolera han sido presidente o vicepresidente de los Estados Unidos y en efecto, durante los últimos ocho año, han llenado ambas oficinas al mismo tiempo. Durante los últimos ocho años, el hombre en el despacho Oval de la Casa Blanca ha bajado su sombrero sobre sus ojos, tirado su silla para atrás, y ha dormido sobre su escritorio. Encargado con proteger nuestros intereses nacionales, se ha dormido mientras que su vicepresidente conspiraba con sus amigos de la industria petrolera.

Encargado de contar los fondos a los terroristas, el se durmió mientras la falta de petróleo empeoró, los precios de gasolina aumentaron, y los billetes de dólares por la tonelada fueron enviadas a los bancos de terroristas en Irán, Saudita Arabia, y Venezuela. Enfrentados con un nuevo tipo de guerra, este presidente y su vicepresidente ayudaron a sus amigos de la manera tradicional: A través de especulación de guerra, desgravaciones de impuestos para los multimillonarios, y en muchos casos corrupción total.

Hay respuestas honestas a los problemas a que nos enfrentamos, pero requieren soluciones concretas y sacrificio en común, los tipos de sacrificios que esta administración solamente les pidió a los estadounidenses que sobrelleven cuando llena los bolsillos de los obscenamente ricos.

Hay una respuesta, pero solamente si alguien hablara con verdad al poder. Hay una respuesta, pero sólo si alguien unificará a los estadounidenses a compartir las cargas comunes para llegar a las metas en común. Hay una respuesta, pero sólo si alguien tiene los valores, las virtudes, y la visión de dirigirnos durante estas aguas turbulentas a las orillas. Hay una respuesta. Hay un hombre. Barack Obama.

Barack Obama es único. También lo somos nosotros. Cada uno traemos al mundo nuestras propias fortalezas y debilidades. Que cualidades entonces, le han ganado nuestro apoyo para la oficina ejecutiva de más alto nivel? Hasta sus oponentes están de acuerdo de que el Senador Obama es inteligente y considerado. Su biografía prueba que sus valores básicos estadounidenses como el de trabajar duro y el juego limpio, y que es honesto y directo. Él expresa una visión de la independencia de energía que es completa y basada en la ciencia sensata y las políticas sensatas, ciencia que sabemos que funcionarán.

Estas políticas incluyen las respuestas que debatimos en nuestra cumbre de energía en Las Vegas la semana pasada: la generación de energía eólica, geotérmico, y solar y el desarrollo de la transmisión de energía eficaz. Mas importante aun, incluyen medidas de conservación que han sido ignoradas y ridiculizadas por la administración actual: los vehículos más inteligentes, mas transporte público más eficaz y más accesible, códigos de construcción de eficacia energética, y actualización, tienen todos su lugar en la visión del Senador Obama de un Estados Unidos más sabio energéticamente.

Pero John McCain tiene una visión también, que para ser justo debería hablar sobre.

Cuando los doctores filtran a los curanderos y los remedios falsos que llamamos aceite de serpiente, ellos usan dos principios fundamentales: la máxima: “primero, no hacer daño” y la pregunta es “¿es seguro y eficaz?”

En el Congreso, tanto como en la medicina, cuando se nos ofrece aceite de serpiente como un remedio a las enfermedades de energía del país, nuestra pregunta debería ser: “¿es seguro y eficaz? ¿Hace más daño que bien?

El Senador McCain y los Republicanos han centrado su respuesta en nuestras necesidades vitales de energía en una solución: excavación petrolera en el mar abierto. El Senador McCain lo pide en cada uno de sus discursos; su partido ha creado un demagogo del asunto en ambas cámaras del Congreso.

Así que, ¿la excavación petrolera en el mar abierto es política de energía o aceite de serpiente? Veamos los hechos. Los analistas de la Casa Blanca, los analistas del Congreso, y la industria petrolera están todos de acuerdo que la excavación petrolera en el mar abierto no agregará ni una gota a la colección de energía por al menos diez años. Cómo va la cosa ahora, en otros diez años no vamos a necesitar petróleo; nadie va a poder pagar por él.

T. Boone Pickens lo dijo bien: “No podemos excavar nuestro camino para salir de esta crisis.”

Pero aunque el elixir mágico de excavación petrolera en el mar abierto del Doctor McCain no funcione, ¿hará daño? La respuesta es, aun no sabemos, y el tampoco. Tal vez no arruinará el turismo en el Golfo o en la costa de California. Tal vez no destruirá la industria pesquera vital. Tal vez no contamina nuestras aguas. Nadie sabe realmente. Pero el Doctor McCain quiere vender esa idea de todos modos.

El simple hecho es que la promesa de más petróleo no es parte de la solución; forma parte del problema. A lo mejor es una respuesta del sigo 18 a una crisis del siglo 21; a lo peor es una gran mentira.

Gente, aquí no hay respuestas fáciles y rápidas. Por más de un cuarto del siglo, los Republicanos han vendido sus frijoles mágicos con la promesa de una planta gigante y oro cruzando el horizonte. Vean lo que han hecho con nuestro país. Vean lo que han hecho con nuestro planeta.

Es hora de volver a traer a este país a la realidad. Es hora de una política de energía que reconoce que la seguridad nacional significa acabar con la dependencia al petróleo y que el futuro se trata de nuevas ideas y el cambio para el mejor, no aceite de serpiente y curandería.

Es hora de reconocer que las amenazas a nuestro planeta son amenazas a nuestro gran país. Es hora de entender que a largo plazo, en efecto a corto plazo, debemos quitarnos la costumbre de la adicción al petróleo. Es hora, mis amigos, de elegir a Barack Obama como Presidente de los Estados Unidos.

La Convención Nacional Demócrata 2008: Discurso Preparado para ser Pronunciado por Harry Reid, Senador del estado de Nevada