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La Convención Nacional Demócrata 2008: Discurso Preparado para ser Pronunciado por la Honorable Hillary Rodham Clinton, Senadora de Nueva York



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DENVER, 26 de agosto /PRNewswire-HISPANIC PR WIRE/ — El siguiente texto es la transcripción de un discurso, preparado para ser pronunciado por la Senadora Rodham Clinton en la Convención Nacional Demócrata el martes, 26 de agosto de 2008:

(Logo: http://www.newscom.com/cgi-bin/prnh/20080331/DNCCLOGO )

Senadora Hillary Rodham Clinton

La Convención Nacional Demócrata 2008

Martes, 26 de agosto, 2008

Discurso Preparado para ser pronunciado

Es un honor estar con ustedes esta noche. Soy una madre orgullosa. Soy una Demócrata orgullosa. Soy una estadounidense orgullosa. Estoy orgullosa de Barack Obama.

Amigos míos, ya es hora de recuperar a nuestro querido país.

No importa si me apoyaron, o apoyaron a Barack, ahora debemos unirnos como un solo partido, con un solo propósito. Somos un equipo y nadie será excluido de nuestro partido.

Esta lucha es para el futuro. Y es una lucha que tenemos que ganar.

No he dedicado los últimos 35 años abogando por los niños, no batallé por el seguro médico universal, no me esforcé por las necesidades de los padres trabajadores, y no luché por los derechos de las mujeres aquí e internacionalmente …. solo para ver a otro Republicano en la Casa Blanca despilfarrar las promesas de nuestro país y las esperanzas de nuestro pueblo.

Y ustedes tampoco han trabajado tan duro, estos 18 meses, o perdurado los últimos ocho años para sufrir bajo otro líder fracasado.

No. Absolutamente no. No a McCain.

Barack Obama es mi candidato. Y debe ser nuestro presidente.

Hoy debemos acordarnos de lo que significa una elección presidencial. Cuando terminen las encuestas, y los anuncios de televisión, quedarán solo ustedes — el pueblo estadounidense, sus vidas y el futuro de sus hijos.

Ha sido un placer conocerlos en la comodidad de sus hogares, sus empleos y sus comunidades. Sus historias me hacen recordar día a día que la grandeza de los Estados Unidos que está basada en la vida de su pueblo — su esfuerzo, su devoción, el amor a los hijos y la determinación de seguir adelante sin importar ningún obstáculo.

Aprendí tanto, me hicieron reír, y …. hasta me hicieron llorar. Me permitieron formar parte de sus vidas. Y formaron parte de la mía.

Siempre recordaré a la madre soltera quien adoptó a dos niños autistas, y sin tener seguro médico, descubrió que tenía cáncer. Pero me saludó con su cabeza calva con mi nombre pintada en ella, y me pidió que luchara por los servicios médicos.

Siempre recordaré al joven en una playera de la Infantería de la Marina, que esperó meses antes de recibir cuidado médico y me dijo, “Cuida a mis amigos; muchos de ellos todavía están allá … y después me ayudas a mí”.

Siempre recordaré al niño que me contó que a su mamá le pagaban el salario mínimo y que le habían recortado las horas de trabajo. Me dijo que no sabía cómo iba a sacar adelante a su familia.

Siempre estaré agradecida a todos ustedes, a las personas de los cincuenta estados, Puerto Rico y los territorios, que se unieron a nuestra campaña para mejorar y ayudar a todos aquellos excluidos y olvidados por George Bush.

A los que me apoyaron, a mis campeones — mi hermandad de los trajes de pantalones (“Sisterhood of the Travelling Pants” en sus siglas in inglés.) — desde el fondo de mi corazón:

Gracias.

Nunca se vencieron. Nunca se rindieron. Y juntos hicimos historia.

Pero en esta jornada, nuestro país se despidió de dos grandes campeones Demócratas que hubieran estado presentes esta noche. Uno de nuestros mejores lideres, el joven Presidente del Partido Demócrata de Arkansas, Bill Gwatney, que firmemente creía que nuestro país y el sur, podrían y deben ser Demócrata en todos los niveles, desde los niveles más altos a los más bajos.

Y la Congresista Stephanie Tubbs Jones, una querida amiga, una cariñosa madre y una líder valiente que nunca se rindió en su lucha para lograr un país más justo e inteligente, más fuerte y prospero. Nos inspiró con su fidelidad en sus creencias y la elegancia con que luchaba.

Les damos nuestros pésames al hijo de Stephanie, Mervyn, y a la esposa de Bill, Rebecca, que viajaron para estar con nosotros en esta convención.

Bill y Stephanie estaban consientes de que después de ocho años de George Bush, el pueblo continúa batallando y nuestra reputación internacional se ha deteriorado. Tenemos mucho trabajo por hacer.

La pérdida de empleos, ejecuciones hipotecarias, sueldos cada vez más bajos y el costo de vida cada vez más alto. La Corte Suprema conservadora y nuestro gobierno en un parálisis partidario. El déficit más grande en la historia de nuestra nación. Dinero prestado a la China para comprar petróleo de los Sauditas.

Putin en Georgia, Irak e Irán.

Lancé mi candidatura a la presidencia con fin de renovar las promesas de nuestro país. Para reconstruir la clase media y sostener el sueño estadounidense, para brindarles la oportunidad de poder esforzarnos y de premiar ese esfuerzo, para poder ahorrar para la universidad, para tener una casa y la jubilación, poder sobrellevar los gastos de la gasolina y del supermercado y para ahorrar un poquito de dinero cada quincena.

Para poder promover una economía de energía ecológica que crea millones de trabajos.

Para poder crear un sistema de salud universal, de alta-calidad, y alcanzable para que los padres no tengan que elegir entre su seguro medico y el de sus hijos o aceptar un empleo mediocre tan solo para tener seguros médico.

Para poder crear un sistema educacional de primera y que esté dentro de los recursos de nuestras familias.

Para poder luchar por un país caracterizado por una equidad significante — desde los derechos civiles a los derechos laborales, desde la equidad de género a la equidad de los homosexuales, de ponerle un fin a la discriminación, a promover el sindicalismo, para ayudar a aquellos en los puestos más importantes: los padres. Para que cada niño pueda disfrutar de los dones que Dios le dio.

Para que nuestro país vuelva a ser una nación de inmigrantes y una nación de leyes.

Para recuperar el juicio fiscal en Washington y para que nuestro gobierno sea un instrumento del bien comunal, no del robo particular.

Para restaurar nuestra reputación internacional, para ponerle un fin a la guerra en Irak, traer a casa a nuestras tropas y a honrar su servicio al cumplirle a nuestros veteranos.

Y para poder unirnos con nuestros aliados al enfrentar nuestros retos comunes, desde la pobreza al genocidio, desde el terrorismo al calentamiento global.

Pero más allá de todo, lancé mi candidatura para servirles a todos aquellos que han sido invisibles al gobierno por ocho, años largos.

Por estas razones fui candidata para la presidencia. Por estas razones apoyo a Barack Obama. Por estas razones, ustedes también deben apoyarlo.

Quiero que se pregunten: ¿Acaso fui la única razón por la que participaron en esta campaña? ¿O a caso participaron en nombre de las necesidades de ese joven Marinero y otros como él? ¿Participaron por las necesidades de la madre que cría sus hijos mientras lucha contra el cáncer? ¿Participaron por las necesidades de ese niño y su madre que sobreviven con tan solo el salario mínimo? ¿O participaron por las necesidades de todos aquellos en nuestro país que se sienten invisibles?

De nuevo necesitamos líderes que inspiren la confianza y optimismo del pueblo estadounidense, el optimismo que hizo posible que generaciones antepasadas enfrentaran retos difíciles. Líderes que nos ayuden a describir y demostrarle al mundo entero que con nuestra ingenuidad, creatividad, y espíritu innovador, no existen límites en lo que es posible en este que es nuestro país.

No será fácil. Avanzar nunca lo es. Pero si será imposible si es que no luchamos para que cercioremos que un Demócrata tome control de la Casa Blanca.

Necesitamos elegir a Barack Obama porque necesitamos un Presidente que entienda que los Estados Unidos no puede competir en la economía global llenándole los bolsillos a los especuladores de energía, mientras que los trabajadores cuyos trabajos han sido exportados al extranjero han sido ignorados. Necesitamos a un presidente que entienda que no podemos resolver los problemas del calentamiento global de la tierra dándole ganancias inesperadas a las compañías petroleras mientras ignoramos las oportunidades de invertir en nuevas tecnologías que construirán una economía verde son ignoradas.

Necesitamos a un Presidente que entienda que el don/ el carácter de los Estados Unidos siempre ha dependido de la fuerza y la vitalidad de la clase media.

Barack Obama comenzó su carrera luchando por los trabajadores desplazados por la economía global. Él construyó su campaña con una creencia fundamental de que el cambio en este país debe comenzar desde abajo hacia arriba, y no de arriba para abajo. Él sabe que el gobierno debe dedicarse a luchar por “Nosotros, el pueblo” y no solo por “Nosotros, los pocos preferidos”.

Y cuando Barack Obama esté en la Casa Blanca, él va a reanimar a nuestra economía, va a defender a la gente trabajadora de los Estados Unidos, y va a hacerlo a pesar de los desafíos globales de nuestra era. Los demócratas saben cómo hacerlo. Puedo recordar muy bien, el Presidente Clinton y los demócratas ya lo hicieron años atrás. Y el Presidente Obama y los demócratas lo vamos a hacer una vez más.

Él va a transformar nuestra agenda de energía creando millones de trabajos “verdes” y construyendo un nuevo futuro de energía limpia. Él se va a asegurar que las familias de clase media reciban el alivio de impuestos que se merecen. Y no puedo esperar a ver que Barack Obama firme y apruebe como ley un plan para el cuidado de la salud que cubra a cada uno de los estadounidenses.

Barack Obama va a terminar con la Guerra en Irak de una manera responsable y va a traer a nuestras tropas de regreso a casa — este será el primer paso para reparar nuestras alianzas alrededor del mundo.

Además él tendrá con él una compañera extraordinaria: a Michelle Obama. Cualquier persona que vio el discurso que Michelle pronunció anoche sabe que ella será una primera dama excelente para los Estados Unidos.

El pueblo estadounidense también tiene la fortuna de que Joe Biden se postulará junto a Barack Obama. Él es un líder dinámico y un buen hombre. Él entiende las demandas económicas que enfrentamos aquí en los Estados Unidos y los retos estratégicos en el extranjero. Él es pragmático, fuerte y sabio. Y, por supuesto, Joe va a estar apoyado por su maravillosa esposa, Jill. Ellos van a ser un equipo estupendo para nuestro país.

Ahora, John McCain es mi colega y amigo.

Él ha servido a nuestro país con honor y valentía.

Pero no necesitamos cuatro años más … iguales a los últimos ocho años. Años con más estancamiento económico … y menos acceso a cuidado de salud asequible.

Más precios de gasolina altos … y menos energía alternativa.

Más trabajos exportados a otros países … y menos trabajos creados aquí.

Más deudas fuera de control … pérdida de viviendas … y el aumento de cuentas que están destruyendo a las familias de clase media.

Más guerra … menos diplomacia.

Más de un gobierno donde las personas privilegiadas son la prioridad … y el resto de las personas vienen al último.

John McCain dice que tenemos una economía fundamentalmente sólida. John McCain no cree que tener a 47 millones de personas sin seguro médico es una crisis. John McCain quiere privatizar el Seguro Social. Y en el 2008, él todavía cree que es aceptable que las mujeres no ganen el mismo salario por el mismo trabajo que hacen los hombres.

Con una agenda como esa, es de esperase que George Bush y John McCain estén juntos en las Ciudades Gemelas la próxima semana. Porque en estos días es muy difícil distinguir quién es quién.

Después de 232 años, nuestro país aún permanece porque nos hemos enfrentado a los retos de cada nueva era, cada vez haciendo ajustes para poder ser fiel a nuestros valores al igual que a la oportunidad para todos y para el bien común.

Y yo sé lo que eso significa para cada hombre, mujer, y niño/a de los Estados Unidos. Yo soy una Senadora de los Estados Unidos porque en el 1848 un grupo de mujeres valerosas y algunos hombres valientes se reunieron en Seneca Falls, Nueva York, muchos años después de haber viajado por días y noches, para participar en la primera convención de derechos de mujeres en nuestra historia.

Así nació la lucha para conseguir el derecho de votar que duró 72 años, transmitiéndose de madrea a hija y nieta — y a algunos hijos y nietos en el camino.

Estas mujeres y hombres se imaginaron un mundo más libre y justo, y encontraron la fortaleza para luchar. Para organizarse y manifestar. Para resistir las burlas y el acoso. Para afrontar violencia y la cárcel.

Y después de tantas décadas — hace 88 años del día de hoy — la enmienda 19 que le garantizó a la mujer el derecho de votar, ha sido por siempre conservada en nuestra Constitución.

Mi madre nació antes de que las mujeres pudieran votar. Pero durante estas elecciones mi hija pudo votar por su madre como presidenta.

Esta es la historia de los Estados Unidos. La historia de mujeres y hombres que desafiaron las posibilidades y que nunca se han rendido.

¿Cómo le recompensaremos a nuestro país?

Lo haremos siguiendo el ejemplo de una Neoyorkina valerosa, una mujer que arriesgó su vida para guiar a esclavos a través del ferrocarril bajo tierra (“Underground Railroad” en sus siglas en inglés) una organización que ayudaba a los esclavos a escapar hacia los estados libres. Y en ese camino hacia la libertad, Harriett Tubman dio un consejo.

Si escuchas el ladrar de los perros, sigue avanzando.

Si vez antorchas en el bosque, sigue avanzando.

Si te están llamando a gritos, sigue avanzando.

Nunca pares, sigue avanzando.

Si quieres probar la libertad, sigue avanzando.

Incluso en los momentos más obscuros, los estadounidenses han encontrado la fe para seguir avanzando.

Lo he visto en ustedes. Lo he visto en nuestros maestros y bomberos, enfermeras y policías, dueños de pequeños negocios y trabajadores sindicales, los hombres y mujeres en nuestro servicio militar — ustedes siempre siguen avanzando.

Nosotros somos estadounidenses. Nosotros no nos damos por vencidos.

Pero recuerden, antes de poder continuar, necesitamos seguir avanzando cuando elijamos a Barack Obama como presidente.

No tenemos tiempo que perder o votos de sobra.

No tenemos nada menos que la fe en nuestra nación y el futuro de nuestros niños que están a prueba.

Quiero que se pongan a pensar en sus hijos y nietos a la hora de votar el día de la elección. Y piensen sobre las decisiones que sus padres y abuelos tomaron y que tuvieron gran impacto en sus vidas y en la vida de nuestra nación.

Tenemos de estar seguros de que las decisiones que tomemos en estas elecciones honren los sacrificios de todos los que han estado antes que nosotros, y que llenen las vidas de nuestros niños con posibilidades y fe.

Es nuestra tarea construir ese futuro brillante, y enseñarles a nuestros niños que en Estados Unidos no hay abismos profundos, o barreras muy grandes — y no hay techos muy altos — para todo el arduo trabajo, nunca sucumban, sigan adelante, tengan fe en Dios, en nuestro país y en uno al otro.

Muchas gracias.

Que Dios les bendiga.

La Convención Nacional Demócrata 2008: Discurso Preparado para ser Pronunciado por la Honorable Hillary Rodham Clinton, Senadora de Nueva York