La Convención Nacional Republicana 2008: Discurso preparado para ser pronunciado por John...

La Convención Nacional Republicana 2008: Discurso preparado para ser pronunciado por John McCain



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SAINT PAUL, Minesota, 4 de septiembre /PRNewswire-HISPANIC PR WIRE/ — Esta noche el senador nacional John McCain aceptará la nominación del partido republicano para la presidencia de los Estados Unidos. El texto completo del discurso de aceptación del senador McCain preparado para ser pronunciado, aparece a continuación.

(Logo: http://www.newscom.com/cgi-bin/prnh/20080114/RNCLOGO )

Senador Nacional John McCain

Muchas gracias a todos. Esta noche tengo un privilegio que se les concede a pocos americanos: el privilegio de aceptar la nominación de nuestro partido para la presidencia de los Estados Unidos. Y la acepto con gratitud, humildad y confianza.

En mi vida, ningún éxito llegó sin una buena pelea, y esta nominación no ha sido diferente. Eso es un tributo a los candidatos que me enfrentaron y a sus partidarios. Son líderes de una gran capacidad, que aman a su país y deseaban guiarlo hacia mejores días. Su apoyo es un honor que no olvidaré.

Agradezco al presidente por guiarnos en estos días oscuros tras el peor ataque en suelo americano en nuestra historia, y por mantenernos a salvo de otro ataque que muchos consideraban inevitable; y a la primera dama, Laura Bush, un modelo de gracia y amabilidad en público y en privado. Y estoy agradecido al presidente número 41 y a su novia de 63 años, y por su sobresaliente ejemplo de servicio honorable a nuestro país.

Como siempre, estoy en deuda con mi esposa Cindy y mis siete hijos. Los placeres de la vida familiar pueden parecer unas breves vacaciones del apretado calendario de los negocios de nuestra nación. Pero los he atesorado aún más, y no puedo imaginar una vida sin la felicidad que me dan. Cindy dijo muchas cosas agradables sobre mí esta noche. Pero en verdad, ella es más inspiración para mí que yo para ella. Su preocupación por aquellos con menos bendiciones que nosotros, las víctimas de minas personales, los niños nacidos en la pobreza y con defectos congénitos, muestra la medida de su humanidad. Sé que será una gran primera dama.

Mientras yo estaba creciendo a menudo mi padre estaba en el mar, y el trabajo de criarnos a mi hermano, mi hermana y a mí caía sobre mi madre sola. Roberta McCain nos inculcó su amor a la vida, su profundo interés en el mundo, su fortaleza, y su creencia de que todos tenemos que usar nuestras oportunidades para hacernos útiles a nuestro país. No estaría esta noche aquí si no fuera por la fortaleza de su carácter.

Mi agradecimiento de corazón a todos ustedes, los que me ayudaron a ganar esta nominación, y me acompañaron cuando las probabilidades eran pocas. No los voy a defraudar. A los americanos que todavía no han decidido por quién votar, gracias por su consideración y la oportunidad de ganar su confianza. Tengo la intención de ganarla.

Finalmente, una palabra para el senador Obama y sus seguidores. Iremos al ataque en los próximos dos meses. Esta es la naturaleza de estos enfrentamientos, y hay grandes diferencias entre nosotros. Pero tienen mi respeto y mi admiración. A pesar de nuestras diferencias, es mucho más lo que nos une que lo que nos divide. Somos los dos americanos, una asociación que para mí significa más que cualquier otra. Estamos dedicados a la proposición de que todas las personas han sido creadas iguales, y que Dios les ha concedido derechos inalienables. Ningún país ha tenido nunca una causa mayor que esa. Y no sería un americano digno de ese nombre si no honrara al senador Obama y a sus seguidores por su logro.

Pero que no haya dudas, mis amigos, vamos a ganar esta elección. Y después de que ganemos, vamos a extender nuestra mano a todo patriota que lo desee, haremos que este gobierno vuelva a trabajar por ustedes, y pondremos a este país nuevamente en la senda de la prosperidad y de la paz.

Estos son tiempos difíciles para muchos de ustedes. Están preocupados por conservar su empleo o encontrar uno nuevo, y están luchando para poner comida en la mesa y quedarse en su casa. Todo lo que le han pedido al gobierno es que se ponga de su lado, no en su camino. Y eso es lo que pretendo hacer: estar de su lado y pelear por su futuro.

Y he encontrado a la compañera justa para ayudarme a sacudir a Washington, la gobernadora Sarah Palin de Alaska. Ella tiene experiencia ejecutiva y antecedentes verdaderos de logros. Ella ha atacado problemas difíciles como la independencia energética y la corrupción. Ha equilibrado un presupuesto, ha recortado impuestos, y ha enfrentado a los intereses especiales. Ha cruzado las barreras partidarias y les ha pedido a republicanos, demócratas e independientes que sirvieran en su administración. Es la madre de cinco hijos. Ha ayudado a manejar una pequeña empresa, ha trabajado con sus manos, y sabe cómo es preocuparse por los pagos de la hipoteca y la atención médica y el costo de la gasolina y los alimentos.

Sabe de dónde viene y sabe para quién trabaja. Ella defiende lo correcto, y no permite que nadie le diga que se quede sentada. Estoy muy orgulloso de haberle presentado a nuestra próxima vicepresidenta al país. Pero no veo las horas de presentarla a Washington. Y permítanme que ofrezca una advertencia anticipada a la vieja multitud de Washington, de grandes gastos, ninguna acción, primero yo y después el país: el cambio está llegando.

No tengo el hábito de no cumplir las promesas a mi país, y tampoco lo tiene la gobernadora Palin. Y cuando les decimos que vamos a cambiar a Washington, y a dejar de posponer los problemas del país para que los arregle alguna otra generación con menos suerte, pueden contar con ello. Tenemos antecedentes de hacer exactamente eso, y la solidez, la experiencia, el criterio y la voluntad para mantener nuestra palabra con ustedes.

Saben, me han llamado un solitario inconformista; alguien que marcha al retumbar de su propio tambor. A veces quiere ser un elogio, y a veces no. Lo que verdaderamente significa es que entiendo para quién trabajo. No trabajo para un partido. No trabajo para ningún interés especial. No trabajo para mí mismo. Trabajo para ustedes.

He peleado contra la corrupción, sin importar si los culpables eran demócratas o republicanos. Ellos violaron su confianza del público, y tenían que asumir su responsabilidad. He peleado contra grandes gastadores en ambos partidos, que derrochan nuestro dinero en cosas que ustedes ni quieren ni necesitan, mientras ustedes se esfuerzan para comprar alimentos, llenar el tanque de gasolina y hacer el pago de su hipoteca. He peleado para sacar cheques de millones de dólares de nuestras elecciones. He peleado contra lobistas que robaban a las tribus indígenas. He peleado contra acuerdos retorcidos en el Pentágono. He peleado contra tabacaleras y abogados litigantes, farmacéuticas y dirigentes sindicales.

He peleado por la estrategia correcta y más tropas en Irak, cuando no era algo popular. Y cuando los expertos de los medios dijeron que mi campaña estaba terminada, dije que prefería perder una elección antes que ver a mi país perder una guerra.

Gracias al liderazgo de un general brillante, David Petraeus, y los valientes hombres y mujeres que tiene el honor de comandar, esa estrategia triunfó y nos rescató de una derrota que habría desmoralizado a nuestros militares, arriesgado una guerra más amplia y amenazado la seguridad de todos los americanos.

No me importa una buena pelea. Por motivos que sólo Dios conoce, me han tocado varias difíciles en mi vida. Pero en el camino aprendí una lección importante. Al final, importa menos que puedas pelear. La prueba real es para qué peleas.

Yo peleo por los americanos. Peleo por ustedes. Peleo por Bill y Sue Nebe de Farmington Hills, Michigan, que perdieron sus inversiones en bienes raíces en el mercado de viviendas en baja. Bill consiguió un trabajo temporal después de estar desempleado durante siete meses. Sue tiene tres trabajos para ayudar a pagar las cuentas.

Peleo por Jake y Toni Wimmer de Franklin County, Pensilvania. Jake trabaja en una playa de cargas; entrena a las Pequeñas Ligas, y recauda dinero para los que tienen discapacidades mentales y físicas. Toni es maestra de escuela, y está trabajando para su grado de maestría. Tienen dos hijos, y al menor, Luke, se le ha diagnosticado autismo. Sus vidas tienen que importarles a las personas que elijan para ocupar cargos. A mí me importan.

Peleo por la familia de Matthew Stanley de Wolfboro, Nuevo Hampshire, que murió sirviendo a nuestro país en Irak. Llevo su brazalete y pienso en él todos los días. Pretendo honrar su sacrificio asegurando que el país que su hijo tanto amaba y al que nunca volvió, siga a salvo de sus enemigos.

Peleo por restablecer el orgullo y los principios de nuestro partido. Nos eligieron para cambiar a Washington, y dejamos que Washington nos cambie. Perdimos la confianza del pueblo americano cuando algunos republicanos se abandonaron a las tentaciones de la corrupción. Perdimos su confianza cuando en vez de reformar el gobierno, ambos partidos lo hicieron más grande. Perdimos su confianza cuando en vez de liberarnos de una peligrosa dependencia del petróleo extranjero, ambos partidos y el senador Obama aprobaron otro proyecto de ley de beneficencia corporativa para las petroleras. Perdimos su confianza cuando valoramos nuestro poder sobre nuestros principios.

Vamos a cambiar eso. Vamos a recuperar la confianza de la gente defendiendo nuevamente los valores que admiran los americanos. El partido de Lincoln, Roosevelt y Reagan va a volver a lo básico.

Creemos que todos tienen algo para contribuir y merece la oportunidad de alcanzar el potencial que Dios le ha dado, desde el muchacho cuyos descendientes arribaron en el Mayflower a la hija latina de trabajadores inmigrantes. Todos somos hijos de Dios y todos somos americanos.

Creemos en los impuestos bajos, la disciplina fiscal y los mercados abiertos. Creemos en recompensar al trabajo duro y a los que asumen riesgos, y en permitir que la gente conserve los frutos de su trabajo.

Creemos en una defensa sólida, el trabajo, la fe, el servicio, una cultura de la vida, la responsabilidad personal, el imperio de la ley y en jueces que hagan justicia en forma imparcial y no legislen desde el estrado. Creemos en los valores de las familias, los vecindarios y las comunidades.

Creemos en un gobierno que desate la creatividad y la iniciativa de los americanos. Un gobierno que no elija por ustedes, sino que trabaje para asegurarles que tengan más opciones para decidir ustedes solos.

Mantendré los impuestos bajos y los recortaré donde pueda. Mi oponente los va a aumentar. Abriré nuevos mercados para nuestros bienes y servicios. Mi oponente los va a cerrar. Recortaré el gasto del gobierno. Él lo va a aumentar.

Mis recortes de impuestos crearán empleos. Sus aumentos de impuestos los eliminarán. Mi plan de atención médica va a facilitar que más americanos encuentren y conserven un buen seguro de atención médica. Su plan forzará a las pequeñas empresas a recortar empleos, reducir salarios y forzará a las familias a un sistema de atención médica administrado por el gobierno donde un burócrata se interpone entre usted y su médico.

Mantener bajos los impuestos ayuda a las pequeñas empresas a crecer y a crear nuevos empleos. Recortar la segunda tasa más alta del mundo de impuestos para las empresas ayudará a las compañías americanas a competir y hará que los empleos no se muden al extranjero. Duplicar la exención impositiva por hijos de US$3500 a US$7000 mejorará las vidas de millones de familias americanas. Reducir el gasto del gobierno y deshacernos de los programas fracasados les permitirá conservar más de su propio dinero para ahorrar, gastar e invertir como les parezca. Abrir nuevos mercados y preparar a los trabajadores para competir en la economía mundial es esencial para nuestra futura prosperidad.

Sé que a algunos de ustedes se los ha dejado atrás en la cambiante economía, y a menudo parece que su gobierno ni siquiera se ha dado cuenta. La asistencia gubernamental para los trabajadores desempleados fue diseñada para la economía de la década de 1950. Eso va a cambiar en mi periodo presidencial. Mi oponente promete recuperar los viejos empleos alejando con el pensamiento a la economía global. Vamos a ayudar a los trabajadores que han perdido un empleo que no volverá, a encontrar otro que no se vaya.

Los prepararemos para los empleos de hoy. Usaremos nuestros “community colleges” para ayudar a capacitar a la gente para las nuevas oportunidades en sus comunidades. Para los trabajadores de las industrias que han sido golpeadas duramente, ayudaremos a compensar parte de la diferencia en salarios entre su antiguo empleo y uno temporal, con menor paga, mientras reciben una recapacitación que los ayudará a encontrar un nuevo empleo seguro y con un salario decente.

La educación es la cuestión de derechos humanos de este siglo. Se ha ganado el acceso igualitario a la educación pública. ¿Pero cuál es el valor del acceso a una escuela que fracasa? Necesitamos sacudir las burocracias escolares fracasadas con competencia, darles opciones a los padres, remover las barreras para los instructores calificados, atraer y recompensar a los buenos maestros, y ayudar a los malos maestros a encontrar otra área de trabajo.

Cuando una escuela pública no cumple sus obligaciones con los estudiantes, los padres merecen una opción en la educación de sus hijos. Y yo pretendo dársela. Algunos pueden optar por una mejor escuela pública. Algunos pueden optar por una privada. Muchos elegirán una escuela charter. Pero tendrán la opción y sus hijos tendrán esa oportunidad.

El senador Obama quiere que nuestras escuelas respondan a los sindicatos y a las burocracias enquistadas. Yo quiero que las escuelas respondan a los padres y estudiantes. Y cuando sea presidente, lo harán.

Conciudadanos, cuando sea presidente, vamos a embarcarnos en el proyecto nacional más ambicioso en décadas. Vamos a dejar de enviar US$700,000 millones por año a países que no nos quieren demasiado. Atacaremos el problema en todos los frentes. Produciremos más energía en casa. Perforaremos nuevos pozos costa afuera, y los perforaremos ya. Construiremos más plantas de energía nuclear. Desarrollaremos tecnología de carbón limpio. Aumentaremos el uso de la energía eólica, solar, de las mareas y el gas natural. Alentaremos el desarrollo y el uso de automóviles flex-fuel, híbridos y eléctricos.

El Senador Obama cree que podemos obtener la independencia energética sin más perforaciones y sin más energía nuclear. Pero los americanos lo sabemos bien. Debemos usar todos los recursos y desarrollar todas las tecnologías necesarias para rescatar a nuestra economía del daño causado por los crecientes precios del petróleo y para restaurar la salud de nuestro planeta. Es un plan ambicioso, pero los americanos somos ambiciosos por naturaleza, y hemos enfrentado mayores desafíos. Es hora de que le mostremos al mundo nuevamente cómo lideran los americanos.

Esta gran causa americana creará millones de nuevos trabajos, muchos en industrias que serán el motor de nuestra futura prosperidad; puestos de trabajo que estarán allí cuando nuestros hijos e hijas entren en la fuerza laboral.

Hoy, la perspectiva de un mundo mejor se mantiene a nuestro alcance. Pero debemos ver con claridad las amenazas a la paz y a la libertad de estos tiempos, y debemos enfrentarlas, como lo hicieron otros americanos antes que nosotros, con confianza, sabiduría y resolución.

En años recientes, hemos dado un fuerte golpe a Al Qaeda. Pero no están derrotados, y nos golpearán nuevamente si pueden. Irán continúa siendo el principal país patrocinador del terrorismo y va camino a adquirir armas nucleares. Los líderes de Rusia, ricos gracias al petróleo y a los corruptos con poder, han rechazado los ideales democráticos y las obligaciones de un poder responsable. Invadieron a un vecino pequeño, democrático, para obtener más control sobre la provisión mundial de petróleo, intimidar a otros vecinos, y avanzar con sus ambiciones de volver a reunir al imperio ruso. El valiente pueblo de Georgia necesita de nuestra solidaridad y de nuestros rezos. Como Presidente, trabajaré para establecer buenas relaciones con Rusia para que no temamos volver a la Guerra Fría. Pero no podemos hacer la vista gorda a la agresión y a la anarquía internacional que amenazan la paz y la estabilidad del mundo, y la seguridad del pueblo americano.

Enfrentamos muchas amenazas en este mundo peligroso, pero no les temo. Estoy preparado. Sé cómo funcionan los militares, qué pueden hacer, qué pueden mejorar, y qué no deben hacer. Sé cómo funciona el mundo. Sé lo bueno y lo malo que tiene. Sé cómo trabajar con líderes que comparten nuestros sueños de un mundo más libre, más seguro y más próspero, y cómo enfrentar a quienes no lo hacen. Sé cómo asegurar la paz.

Cuando tenía cinco años, un auto se detuvo frente de nuestra casa. Un oficial de la Armada bajó la ventana, y le gritó a mi padre que los japoneses habían bombardeado Pearl Harbor. Pocas veces volví a ver a mi padre en los siguientes cuatro años. Mi abuelo volvió a casa de esa misma guerra exhausto por los pesares que había cargado, y murió al día siguiente. En Vietnam forjé las amistades más fuertes de mi vida. Algunos de esos amigos jamás volvieron a casa conmigo. Odio la guerra. Es horrible más allá de todo lo imaginable.

Me postulo como Presidente para mantener la seguridad del país que amo, y para evitar que otras familias pongan en riesgo a sus seres queridos en la guerra, como le pasó a mi familia. Aprovecharé toda mi experiencia con el mundo y sus líderes, y todas las herramientas a nuestro alcance -diplomáticas, económicas, militares y el poder de nuestros ideales- para construir los cimientos de una paz estable y duradera.

En América, cambiamos las cosas que necesitan ser cambiadas. Cada generación hace su aporte a nuestra grandeza. El trabajo que debemos hacer está exactamente frente a nosotros. No necesitamos buscarlo.

Necesitamos cambiar el modo en que el gobierno hace casi todo: desde el modo en que protegemos nuestra seguridad al modo en que competimos en la economía mundial; desde el modo en que respondemos a los desastres hasta el modo en que damos combustible a nuestra red de transporte; desde el modo en que capacitamos a nuestros trabajadores, hasta el modo en que educamos a nuestros niños. Todas estas funciones del gobierno fueron diseñadas antes de la aparición de la economía global, la revolución de la tecnología de la información, y el fin de la Guerra Fría. Tenemos que ponernos a la par con la historia, y tenemos que cambiar el modo en que hacemos los negocios en Washington.

El constante rencor partidista que nos impide resolver estos problemas no es una causa, es un síntoma. Es lo que ocurre cuando las personas van a Washington a trabajar para sí mismas, y no para ustedes.

Una y otra vez, he trabajado con miembros de ambos partidos para solucionar problemas que requerían solución. Y así gobernaré como Presidente. Extenderé mi mano a todos para que me ayuden a poner el país en marcha otra vez. Tengo la experiencia y las cicatrices para probarlo. El Senador Obama no las tiene.

En lugar de rechazar buenas ideas porque no las pensamos primero, usemos las mejores ideas de ambos lados. En lugar de pelear sobre quién obtiene el crédito, tratemos de compartirlo. Este país increíble puede hacer cualquier cosa si nos decidimos. Pediré a demócratas e independientes que trabajen conmigo. Y mi administración marcará un nuevo estándar de transparencia y responsabilidad.

Finalmente empezaremos a lograr que se hagan las cosas para las personas que cuentan con nosotros; no me importa para quién es el crédito.

He sido un servidor imperfecto de mi país durante muchos años. Pero he sido su servidor al comienzo, al final y siempre. Jamás he vivido un solo día, en las buenas o en las malas, sin agradecer a Dios por ese privilegio.

Hace mucho tiempo, me pasó algo inusual que me enseñó la lección más valiosa de mi vida. Recibí la bendición de la mala fortuna. Lo digo sinceramente. Fui bendecido porque serví en compañía de héroes, y fui testigo de miles de actos de coraje, de compasión y de amor.

Una mañana de octubre, en el Golfo de Tonkin, me preparé para mi 23a. misión en Vietnam del Norte. No tenía duda de que volvería sano y salvo. Me consideraba más duro que los demás. Además, por entonces, era bastante independiente también. Me gustaba romper algunas reglas, y enfrascarme en peleas solo para divertirme. Pero lo hacía para mi propio placer, mi propio orgullo. No me parecía que hubiera una causa más importante que yo mismo.

De repente, me encontré cayendo hacia el centro de un pequeño lago en la ciudad de Hanoi, con los dos brazos rotos, una pierna rota, y una muchedumbre enojada que esperaba para saludarme. Fui tirado en el interior de una oscura celda, a morir. Ya no me sentí tan rudo. Cuando descubrieron que mi padre era un almirante, me llevaron a un hospital. No podían alinear mis huesos, así que me pusieron un yeso sin mayor cuidado. Como no mejoré, y estaba con un peso de unas cien libras, me pusieron en una celda con otros dos americanos. No podía hacer nada. Ni siquiera podía comer solo. Me daban de comer. Estaba empezando a aprender los límites de la independencia egoísta. Esos hombres me salvaron la vida.

Estaba en reclusión solitaria cuando mis captores me ofrecieron liberarme. Yo sabía por qué. Si volvía a casa, lo usarían como propaganda para desmoralizar a mis compañeros de prisión. Nuestro Código decía que solo podíamos ir a casa según la orden de nuestra captura, y había dos hombres que habían sido derribados antes que yo. Admito que me pusieron a pensar. No estaba bien, y extrañaba todo de América. Pero rechacé la oferta.

Muchos prisioneros la pasaron peor que yo. Me habían maltratado antes, pero no tanto como a ellos. Me gustaba pavonearme un poco luego de mis maltratos para mostrar a los otros tipos que yo era lo suficientemente duro como para aguantar. Pero luego de rechazar su oferta, me dieron duro, más duro que antes. Durante mucho tiempo. Y me quebraron.

Cuando me llevaban a mi celda, estaba lastimado y avergonzado, y no sabía cómo enfrentar a mis compañeros de prisión. Bob Craner, mi amigo, ese buen hombre que estaba en la celda de al lado, fue quien me salvó. Mediante golpecitos sobre la pared, me dijo que yo había peleado todo lo que había podido. Ningún hombre puede, siempre, pelearla solo. Y luego me dijo que volviera y peleara por nuestro país y por los hombres con los que había tenido el honor de servir. Porque cada día ellos luchaban por mí.

Me enamoré de mi país cuando era prisionero en el país de otros. No lo amé por las muchas comodidades que la vida tiene aquí. Lo amé por su decencia, por su fe en la sabiduría, justicia y bondad de su pueblo. Lo amé porque no era solo un lugar, sino una idea, una causa por la que valía la pena pelear. No volví a ser el mismo. Ya no me pertenecía a mí mismo. Ahora el país era mi dueño.

No me postulo para presidente porque crea que tengo la bendición de alguna grandeza personal que la historia me dio para que yo salve al país en su hora de necesidad. Mi país me salvó. Mi país me salvó, y no puedo olvidarlo. Y lucharé por él mientras respire, si Dios me ayuda.

Si encuentras fallas en nuestro país, haz un país mejor. Si te desilusiona los errores del gobierno, únete a sus filas y trabaja para corregirlos. Enlístate en nuestras Fuerzas Armadas. Sé un maestro. Hazte sacerdote. Postúlate para cargos públicos. Da de comer a un niño hambriento. Enseña a leer a un adulto analfabeto. Lleva alivio a los afligidos. Defiende los derechos de los reprimidos. Nuestro país será mejor, y nosotros estaremos más felices. Porque nada produce más felicidad en la vida que servir a una causa más grande que uno mismo.

Voy a luchar por mi causa cada día como su Presidente. Voy a luchar para garantizar que cada americano tiene una razón para agradecer a Dios, como yo le agradezco: por ser americano; un orgulloso ciudadano del país más grande del mundo. Con trabajo duro, una férrea convicción y un poquito de coraje, las grandes cosas están siempre a nuestro alcance. Luchen conmigo. Luchen conmigo.

Luchen por lo que es correcto para nuestro país.

Luchen por los ideales y el carácter de un pueblo libre.

Luchen por el futuro de nuestros niños y niñas.

Luchen por la justicia y las oportunidades para todos.

Pónganse de pie para defender a nuestro país de sus enemigos.

Pónganse de pie para defender a los demás; por la bella, bendita y generosa America.

De pie, pónganse de pie, párense y peleen. Nada es inevitable aquí. Somos americanos, nunca nos rendimos. Nunca aflojamos. Nunca nos escondemos de la historia. Hacemos la historia.

Gracias, y que Dios los bendiga.

Acerca de la Convención Nacional Republicana

La Convención Nacional Republicana 2008 se está celebrando en el Xcel Energy Center de Saint Paul del 1 al 4 de septiembre de 2008. Aproximadamente 45,000 delegados, delegados alternativos, voluntarios, miembros de los medios de comunicación y otros visitantes están asistiendo a la convención. Se espera que Minneapolis-Saint Paul reciban un impulso económico positivo estimado en $150-$160 millones a raíz del evento de cuatro días. Para obtener más información sobre la Convención Nacional Republicana 2008, visite nuestro sitio web en www.GOPConvention2008.com y únase a nuestros sitios en las redes sociales de Facebook, MySpace, Twitter y YouTube.

Pagado por el Committee on Arrangements (Comité de Coordinación) para la Convención Nacional Republicana 2008 No autorizado por ningún candidato o comité de candidato

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