‘Los hispanos, optimistas con respecto a su futuro, se oponen al impuesto...

‘Los hispanos, optimistas con respecto a su futuro, se oponen al impuesto de sucesión’

Por el Honorable Manuel Luján, Jr., Presidente del Instituto Hispano de la Alianza para el Progreso


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Washington, DC–(HISPANIC PR WIRE)–3 de agosto de 2006–Parte del renacimiento constante de los Estados Unidos consiste en que, con cada oleada sucesiva de inmigrantes, los políticos se ven obligados a familiarizarse con los puntos de vista, actitudes y aspiraciones de cada nuevo grupo. Y si quieren tener éxito al respecto, deben aprender con rapidez a dar respuestas como corresponde.

Sin embargo, en lo relacionado con los hispanos, los líderes políticos de todas las afiliaciones corren el riesgo de malinterpretar las señales.

El Senado de los Estados Unidos realizará esta semana su votación con respecto a la Ley de Impuestos de Sucesión y Extensión de Reducción Impositiva del 2006 (The Estate Tax and Extension of Tax Relief Act of 2006) una reducción permanente del impuesto sucesorio, más conocido como impuesto “de la muerte”. La legislación, aprobada por la Cámara, tendría un impacto positivo en el crecimiento y prosperidad de los aproximadamente dos millones de negocios de propiedad hispana existentes en nuestra nación. Sin embargo, un grupo que asegura ser representante de la comunidad hispana de los Estados Unidos, aboga por la preservación de dicho gravamen, como forma de eliminar la advertida y permanente “brecha de riqueza” entre los latinos y otros estadounidenses.

En una maniobra errónea de defensa, este grupo sostiene que en su extracción de recursos a los acaudalados, y su reasignación de fondos para programas gubernamentales, el impuesto de sucesión, al igual que Robin Hood, ayuda a los hispanos, afroamericanos y personas de la raza blanca con bajos recursos. El grupo asevera que el rechazo del impuesto de sucesión acarrearía consecuencias funestas en todo sentido, desde las donaciones caritativas hasta la seguridad financiera de la nación.

Pero pongamos algo en claro: los hispanos se sienten optimistas, no temerosos, con respecto a su futuro. Creemos que cualquier “desequilibrio de riqueza” sería sólo transitorio, y estamos esforzándonos con mayor intensidad, rapidez y efectividad que cualquier grupo previo para vencerlo.

En el año 2002 contábamos con 1.6 millones de negocios de propiedad hispana, con ingresos totales de $226.5 mil millones. De los mismos, más de 200,000 reportaron ingresos de cerca de $1 millón por cabeza. Y, según afirma el Servicio de Rentas Internas (IRS), para el año 2007, uno de cada 10 pequeños negocios en los Estados Unidos será de propiedad hispana.

Estos millones de negocios hispanos están teniendo éxito, enfrentando enormes riesgos financieros. Es el logro del Sueño Americano, y los hispanos no quieren darse por vencidos, especialmente ante los impuestos.

De esta situación se desprende que dos estudios recientes han confirmado un aumento—no una disminución—del rechazo al Impuesto de Sucesión, donde más de 3 de cada 4 estadounidenses—hispanos incluidos— desean la eliminación absoluta, o al menos una reducción significativa del mismo.

Ambos estudios, uno de ellos realizado por Luntz, Maslansky Strategic Research; y el otro por Penn, Schoen & Berland, confirman que a todos los estadounidenses, incluyendo a los hispanos, les inquieta la idea de una tasa de impuestos del 50 por ciento, que con frecuencia obliga a la venta del negocio familiar. Cerca del 86 por ciento de los participantes de dichos estudios afirmaron su apoyo a la eliminación o a una seria reducción del impuesto bajo estas circunstancias.

Para los hispanos no hay un concepto más importante en lo relacionado a impuestos que la “justicia”, y, al igual que otros estadounidenses de todas las filiaciones políticas, los hispanos consideran que el impuesto de sucesión es inherentemente injusto.

Acerca del autor: Manuel Luján Jr., ex Secretario del Interior, es presidente del Instituto Hispano de la Alianza para el Progreso (Hispanic Alliance for Progress Institute). Entre 1969 y 1989 se desempeñó como miembro de la Cámara de Representantes de Nuevo México.

‘Los hispanos, optimistas con respecto a su futuro, se oponen al impuesto de sucesión’