Los hispanos tienen buenos motivos para aceptar con los brazos abiertos la...

Los hispanos tienen buenos motivos para aceptar con los brazos abiertos la Ley ‘Que Ningún Niño Se Quede Atrás’



COMPARTE ESTA NOTA

NOTA: La siguiente opinión editorial fue enviada por Maria Hernández Ferrier la Subsecretaria Adjunta para la Oficina del Aprendizaje del Idioma Inglés en el Departamento de Educación de Estados Unidos como PRIMERA PARTE de una serie de dos partes.

WASHINGTON, DC–(HISPANIC PR WIRE)–4 de marzo de 2004–Los latinos apoyan los principios claves de la Ley Que Ningún Niño Se Quede Atrás (No Child Left Behind), el histórico plan de reforma educativa del presidente George W. Bush. Así descubrieron recientemente las organizaciones de carácter no partidista el Pew Hispanic Center y la Kaiser Family Foundation, al realizar una encuesta entre hispanos sobre temas relacionados con la educación: los hispanos respaldan firmemente los pilares sobre los que se basa la ley. El apoyo por parte de los hispanos a la Ley Que Ningún Niño Se Quede Atrás, la cual se aprobó con gran apoyo bipartidista, está bien fundado. De hecho, los miembros hispanos del Congreso votaron a favor de la ley por mayoría abrumadora.

Esta revolucionaria ley, que exige una educación de calidad para todos los alumnos, tiene como base cuatro principios: mayor responsabilidad en obtener resultados académicos positivos, mayor flexibilidad y control local, más opciones para los padres, y un énfasis en métodos de enseñanza cuya eficacia esté comprobada. Todos los estados, Puerto Rico y el Distrito de Columbia ahora cuentan con un nuevo plan de responsabilidad, que indica cómo van a garantizar que ningún niño se quede atrás en Estados Unidos.

Nuestro país tiene buenas escuelas y grandes administradores y maestros, pero todos sabemos que muchos de nuestros hijos no han recibido la educación de calidad que necesitan para poder triunfar. Según las estadísticas, los hispanos tienen la tasa de deserción escolar más alta, sus puntajes en los exámenes figuran entre los más bajos, y muchos no están preparados para entrar a las universidades. Actualmente, sólo el 17 por ciento de los alumnos hispanos de cuarto grado saben leer al nivel correspondiente a su grado, y el porcentaje es aún más bajo en matemáticas. Que Ningún Niño Se Quede Atrás ahora se encarga de que todos los alumnos reciban una instrucción de calidad que les brinde la oportunidad de realizar su máximo potencial académico; además esta ley aporta a los estados y distritos escolares todos los recursos y flexibilidad necesarios, de manera que puedan cumplir con esta prioridad nacional.

Con la ley Que Ningún Niño Se Quede Atrás, las escuelas de Estados Unidos ahora pueden dar cuenta de lo que cada estudiante está aprendiendo y logrando. Los estados y distritos escolares deben rendir un informe anual que indique a los padres y a las comunidades el progreso en la enseñanza de nuestros alumnos. Cuando las escuelas no logran hacer progresos, los distritos deben dar a los padres la opción de mandar a sus hijos a otras escuelas públicas. Si las escuelas siguen rezagadas, los distritos deben prestar servicios suplementarios a los estudiantes tales como tutoría gratuita y ayuda fuera del horario de clases. Si una escuela todavía no logra hacer progresos anuales adecuados después de varios años, deben efectuarse cambios radicales en su funcionamiento y dirección.

El Presidente ha asignado los fondos necesarios para cumplir con esta labor. Jamás en la historia de nuestro país, el gobierno federal ha invertido tanto dinero en la educación de nuestros hijos. El Secretario de Educación de Estados Unidos, Rod Paige, dio a conocer recientemente el histórico proyecto presupuestario del Presidente para la educación en 2005 – un récord de $57 mil millones o un aumento del 3 por ciento para la educación – el mayor aumento en fondos de todas las agencias del gobierno federal. El presupuesto incluye $1 mil millones para los alumnos desfavorecidos y marginados, y $1 mil millones para los estudiantes de educación especial. En adición, un millón más de estudiantes de bajos ingresos que asisten a universidades son elegibles para recibir $12.9 mil millones en becas Pell. El Presidente también propuso $96 millones – un incremento de $1.9 millones – para mantener el apoyo a universidades que atienden un alto porcentaje de estudiantes hispanos. (Hispanic Serving Institutions) Y para poder responder a la necesidad de los estudiantes que están aprendiendo inglés, casi ha doblado el monto anual de fondos destinados al Título III bajo esta ley, con la cifra total ascendiendo a $680 millones propuestos para 2005, incluyendo $39 millones en becas para preparar a los maestros de los alumnos no angloparlantes. Desde que asumió su cargo, el presidente Bush ha aumentado el financiamiento para la educación en un 35 por ciento.

Muchos padres hacen grandes sacrificios por sus hijos, y los padres hispanos también queremos que nuestros hijos logren el sueño americano, y sabemos que su éxito depende de la educación que reciban. Debemos apoyar a nuestros hijos en sus aspiraciones educativas y tener la convicción de que pueden ser los maestros, los médicos, los abogados y los astronautas del futuro. Con la ley Que Ningún Niño Se Quede Atrás, hay una nueva actitud en Estados Unidos: la educación es un derecho civil. Ya no basta con que nuestros hijos simplemente estén sentados en el aula; es obligatorio que reciban la misma educación de calidad que sus compañeros. Esto les permitirá la oportunidad de no sólo terminar los estudios secundarios, sino también, estar preparados para los estudios universitarios, si así lo eligen.

Los niños y jóvenes hispanos tienen mucho que ganar con las reformas de la ley Que Ningún Niño Se Quede Atrás. Y quienes argumentan lo contrario, no se preocupan por los intereses de estos alumnos. Desde hace muchos años, los alumnos hispanos y de otras minorías han tenido que soportar “la sutil intolerancia de las bajas expectativas”. Con tanto que perder, no debemos permitir que el futuro de nuestros hijos y de nuestro país sea víctima de rencillas partidistas. Gracias al Presidente y al Congreso contamos con los medios necesarios para cumplir con la tarea. Ahora, nos corresponde la labor de ocuparnos de que nadie destruya esta histórica hazaña. La ley Que Ningún Niño Se Quede Atrás pertenece a nuestros hijos y a Estados Unidos de América.

La Dra. Hernández Ferrier es la Subsecretaria Adjunta para la Oficina del Aprendizaje del Idioma Inglés en el Departamento de Educación de Estados Unidos

–30–

CONTACTO:

U.S. Department of Education

Sonya Sanchez; 202-205-3622

Los hispanos tienen buenos motivos para aceptar con los brazos abiertos la Ley ‘Que Ningún Niño Se Quede Atrás’