Nuestro Coraje e Indignación

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NOTA A LOS REDACTORES: La siguiente opinión editorial fue enviada por Maite Arce, Vicepresidenta del Concilio Hispano para la Reforma y las Opciones Educativas (Hispanic CREO)

¿Qué pasa cuando la población estudiantil hispana de nuestra nación carece de acceso equitativo a oportunidades educativas de calidad? El resultado es que más de 40% de los estudiantes hispanos abandonan la escuela preparatoria.

¿Qué pasa cuando el Congreso promulga una ley que brinda la primera oportunidad para los padres minoritarios de escasos recursos para que tengan acceso a servicios educativos tales como tutoría la cual puede mejorar directamente el éxito académico de sus hijos, pero los distritos escolares no cumplen y no informan adecuadamente a los padres acerca de sus derechos conforme a la ley federal? El resultado es que sólo el 17% de los niños minoritarios elegibles de la nación reciben servicios necesarios urgentes.

¿Qué pasa cuando los administradores de las escuelas le dicen a una madre que su hijo de 8 años no está avanzando académicamente en la escuela? ¿Qué el niño necesita ser enviado a educación especial y qué no es bienvenido en la escuela sin el medicamento que le controla el trastorno de atención deficiente cuando la madre sabe que su hijo es inteligente, incluso dotado, pero que ha sido mal diagnosticado y que la escuela le ha colocado una etiqueta negativa tachándolo de que se aburre y que es incontrovertible? El resultado es que el corazón de esta madre se rompe conforme ella ve cómo la autoestima de su hijo y su interés por la escuela desaparecen ante sus ojos.

La falla de nuestro sistema escolar amenaza con aumentar estas disparidades dentro de nuestra sociedad estadounidense, con privar al segmento de población de rápido crecimiento de un futuro brillante, y promete un desorden social costoso y destructivo para nuestro país. Nuestro marco constitucional de derechos fundamentales y libertades está en gran peligro.

Los Servicios Educativos Suplementarios y las disposiciones para escoger escuela bajo la Ley Qué Ningún Niño Se Quede Atrás para estudiantes inscritos en escuelas que son persistentemente peligrosas o que necesitan mejora representan una oportunidad decisiva para las familias quienes, de otro modo, no tienen acceso equitativo a los recursos educativos de calidad. Dianne M. Piche, Directora Ejecutiva de la Comisión de Ciudadanos Pro Derechos Civiles, declaró el mes pasado en su testimonio ante la Cámara de Representantes de los Estados Unidos, “…el poder elegir y los Servicios Educativos Suplementarios le proporcionan a los padres opciones individuales, curas para el infortunio de sus propios hijos por haber tenido que asistir a escuelas poco satisfactorias”.

Los padres latinos que sufren injusticias se sienten atrapados. La burocracia en el sistema educativo les deja sin opinión para decidir la educación y el futuro de sus hijos.

Estoy indignada y horrorizada de las fallas de nuestro sistema educativo que no valora la vida de un niño atrapado en esta burocracia que no le garantiza recibir el estímulo que merece, o que por lo menos le otorgue sus derechos básicos conforme a la ley federal.

Es hora de que los padres hispanos, los defensores y los líderes de los derechos civiles se pongan de pie y le digan a nuestros legisladores que nosotros somos los que decidiremos el futuro de nuestros hijos y que exigimos una educación excelente para cada uno de nuestros niños.

Con una convicción común, debemos juntarnos y caminar por la misma ruta para defender los derechos de nuestros hijos. Debemos asegurarnos que ellos reciban la misma educación de calidad como la que otros niños de esta nación reciben. Debemos apoyar los Servicios Educativos Suplementarios y optar por las disposiciones bajo la Ley Que Ningún Niño se Quede Atrás. Al apoyar estas medidas, estamos reclamando nuestro derecho a proporcionar el mejor futuro posible para nuestros hijos.

A los legisladores y líderes en Washington, les exhorto a que compartan mi coraje e indignación sobre el hecho de que funcionarios escolares no están siendo responsables al no proporcionar servicios educativos a los padres pese a que la legislación ordena que deban hacerlo. Recurro a ustedes para que nos defiendan contra los que le niegan a un niño el derecho a una mejor educación. Les exhorto a que les brinden a nuestros niños una educación legítima y de calidad.

Maite Arce vive en Herndon, Virginia y es la Vicepresidenta del Concilio Hispano para la Reforma y las Opciones Educativas (Hispanic CREO) en Washington, DC.

NOTA A LOS REDACTORES: La siguiente opinión editorial fue enviada por Maite Arce, Vicepresidenta del Concilio Hispano para la Reforma y las Opciones Educativas (Hispanic CREO)

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