Nuevo estudio indica que los índices de mortalidad en ciertos tipos de...

Nuevo estudio indica que los índices de mortalidad en ciertos tipos de cirugía cardiaca y oncológica podrían vincularse a la experiencia del cirujano



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Según un nuevo estudio de la Agencia para la Investigación y Calidad de los Cuidados de Salud (Agency for Healthcare Research and Quality or “AHRQ”), la búsqueda de cirujanos que practican con frecuencia ciertas operaciones cardiacas o relacionadas con el cáncer, puede aumentar las posibilidades de supervivencia a una importante intervención en el caso de los pacientes de avanzada edad. La investigación, titulada “Surgeon Volume and Operative Mortality in the United States” (Volumen de cirujanos y mortalidad quirúrgica en los Estados Unidos) acaba de aparecer en el número correspondiente al 27 de noviembre de la publicación New England Journal of Medicine.

Varias investigaciones previas indican que los hospitales donde se lleva a cabo un gran número de ciertos tipos de procedimientos quirúrgicos poseen índices de mortalidad más bajas que aquellos donde el volumen de dichas operaciones es menor. Sin embargo, pocos estudios han examinado en detalle la causa de que las instituciones hospitalarias con mayor volumen operatorio tienen más éxito, y se conoce muy poco acerca de las relaciones entre el volumen del hospital y de los cirujanos, en relación con los fallecimientos de pacientes de cirugía.

Un grupo de investigadores encabezado por el Dr, John D. Birkmeyer, de la Escuela de Medicina de Dartmouth, reveló que los pacientes de cirujanos con alto volumen de operaciones reportaron menos muertes en intervenciones de bypass cardiaco, endarterectomía—procedimiento para evitar el derrame cerebral—resección pulmonar y otras cinco modalidades quirúrgicas cardiovasculares y de cáncer; en comparación con aquellos pacientes intervenidos por cirujanos que realizan estas operaciones con menor frecuencia. La posibilidad de muerte en el caso de cirujanos con menor volumen de pacientes fue un 24 por ciento mayor en el caso de resección pulmonar—extirpación parcial o total del pulmón—y casi cuatro veces mayor en la resección pancreática, comparados con los pacientes atendidos por cirujanos de alto volumen.

El volumen de los cirujanos tuvo mucho que ver con el efecto apreciable del volumen hospitalario, oscilando de un 100 por ciento en los casos de sustitución de la válvula aórtica, hasta un 24 por ciento correspondiente a la cirugía de cáncer pulmonar.

“Estos hallazgos nos acercan más a una mejor comprensión del por qué varían tan ostensiblemente los índices de mortalidad en diferentes operaciones. Los resultados de este estudio serán de gran interés para los administradores de hospitales, líderes de planes de salud, compradores y consumidores”, señaló la Dra. Carolyn M. Clancy, Directora de la AHRQ.

Por su parte, Tom Scully, administrador del Centro de Servicios a Medicare y Medicaid (Center for Medicare and Medicaid Services, o “CMS”) coincidió con el planteamiento de la Dra. Clancy, y añadió: “El suministro de información a los consumidores es un paso importante para mejorar la calidad de los cuidados de salud. Como resultado de estos estudios, nuestro equipo trabajará con la comunidad médica para explorar la forma mediante la cual proceder al uso de esa información”.

Los resultados del estudio indican que los pacientes de cirujanos con alto volumen operatorio experimentaron índices menores de mortalidad, incluso cuando fueron intervenidos en hospitales con bajo volumen; mientras que los pacientes de cirujanos de menor volumen reportaron índices más altos de mortalidad, independientemente del sitio donde se les practicó el procedimiento quirúrgico.

En la investigación, los cirujanos de alto volumen realizaron un promedio de más de 162 procedimientos de bypass cardiaco al año, en comparación con menos de 101 anuales realizados por cirujanos con menor volumen; y más de 40 endarterectomías de carótida cada año, comparadas con menos de 18 llevadas a cabo por los cirujanos con menos volumen de operaciones. Asimismo, los cirujanos con alto volumen también practicaron un promedio de más de 17 resecciones pulmonares y más de cuatro resecciones pancreáticas anualmente, en comparación con menos de siete y dos, respectivamente; llevadas a cabo por el otro grupo de cirujanos analizado.

Los investigadores definieron el término “mortalidad quirúrgica” como el fallecimiento ocurrido durante la operación; antes del alta hospitalaria; o dentro de los treinta días posteriores a la operación. Además, ajustaron sus hallazgos para tomar en cuenta factores personales que afectan las posibilidades de supervivencia a una operación importante, como la edad, sexo, raza, ingreso promedio, presencia de otras enfermedades, y si la operación fue realizada por elección propia o como procedimiento de emergencia.

El Dr. Birkmeyer, profesor asociado de Cirugía en la Escuela de Medicina de Dartmouth, y jefe de Cirugía del Centro Médico Dartmouth-Hitchcock Medical Center y sus colegas, utilizaron información originada en las bases de datos nacionales de reclamaciones al Medicare de aproximadamente 475,000 pacientes sometidos a uno de ocho procedimientos quirúrgicos cardiacos o de cáncer entre 1998 y 1999.

En una investigación separada que analizó el volumen hospitalario, titulada “Regionalizing High-Risk Surgery: How Far Would Patients Have to Travel?” (Regionalización de la cirugía de alto riesgo: ¿Qué distancia tienen que recorrer los pacientes para ser operados?) publicada en el número correspondiente al 26 de noviembre del Journal of the American Medical Association (favor de no publicar hasta el 25 de noviembre a las 4:00 p.m., EST), el Dr. Birkmeyer y sus colaboradores analizaron hasta dónde tienen que viajar los pacientes de Medicare si optan o se ven en la necesidad de someterse a operaciones específicas de esófago o páncreas en hospitales de alto volumen quirúrgico.

Los hallazgos de este estudio sugieren que la indicación a los pacientes de que se sometan a esos procedimientos de alto riesgo en hospitales con normativas mínimas de volumen (definidos como hospitales donde se realizan una o más pancreatectomías y dos o más esofaguectomías al año) afectaría a cerca del 15 por ciento de los pacientes que se someten a ese tipo de operaciones, y añadiría menos de 30 minutos al tiempo de traslado de la mayoría de dichos pacientes.

Por otra parte, si se exige a los pacientes que se operen en hospitales con normativas de volumen más elevadas (17 o más pancreatectomías, y 20 o más esofaguectomías anualmente), esto afectaría a cerca del 80 por ciento de los pacientes sometidos a estas operaciones. Sin embargo, la elevación de las normativas de volumen hospitalario a niveles más altos traería por resultado el aumento del tiempo de traslado de muchos pacientes para llegar al hospital, especialmente en el caso de aquellos que residen en zonas rurales.

La prueba simulada se basó en los reclamos al Medicare de más de 15,000 pacientes que fueron sometidos a resección de esófago o páncreas entre 1994 and 1999. El estudio contó con el apoyo de la AHRQ y el CMS.

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CONTACTO:

AHRQ Public Affairs

Bob Isquith (301) 427-1539

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