Sensor de oxígeno para automóviles marca su 30 aniversario un componente vital...

Sensor de oxígeno para automóviles marca su 30 aniversario un componente vital en la disminución de emisiones dañinas de escape



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–(HISPANIC PR WIRE – CONTEXTO LATINO)–El perfeccionamiento de la economía en el consumo de combustible y el aseguramiento de un funcionamiento sin problemas, así como la extensión de la vida del convertidos catalítico, son funciones que ha facilitado aun más el sensor de oxígeno. En conmemoración del 30 aniversario de esta novedosa tecnología en constante evolución, su creador pionero, Robert Bosch Corporation, anunció recientemente la producción de la unidad que llevó el total de piezas creadas a 400 millones.

El propósito principal del sensor de oxígeno (conocido también como sensor de O2), es enviar una señal de “rica” o “normal” a la computadora existente en el motor del vehículo (unidad de control electrónico o ECU) en dependencia de la cantidad de oxígeno existente en el gas que se expulsa por el tubo de escape. Dicha señal es utilizada por la ECU para perfeccionar la mezcla de aire y combustible a un nivel óptimo-la mezcla ideal o medición básica de 14.7:1-para lograr la eficiencia máxima del motor y la longevidad del convertidor catalítico, según explica Dave Pankonin, gerente de apoyo a productos de Bosch.

Evolución del sensor de oxígeno

En la actualidad, prácticamente todo fabricante de vehículos en el mundo usa al menos dos sensores de oxígeno como equipo original, como por ejemplo, DaimlerChrysler, Ford y General Motors en los Estados Unidos. Sin embargo, la evolución de dicho sensor se inició como respuesta a los requisitos de emisiones cada vez más exigentes en la nación norteamericana, marcadas por la exigencia de convertidores catalíticos en los sistemas de escape a partir del año 1975.

Bosch introdujo el sensor de oxígeno en vehículos de pasajeros en el año 1976, cuando lo usó por primera vez en la serie Volvo 240/260. A inicios de la década de los ochenta, la mayoría de los fabricantes estadounidenses habían adoptado los sensores de oxígeno como parte de sus sistemas de control de combustible.

“Los conductores que manejaban en esa época recordarán que, en ese tiempo, la mayoría de los vehículos en el mercado estadounidense ofrecían mejoras sustanciales en rendimiento general y economía del consumo de combustible, gracias en gran medida a la amplia adopción del sensor de oxígeno”, aseguró Pankonin.

En la medida que evolucionaron los sistemas de control de combustible y las exigencias con respecto a las emisiones, así evolucionó el sensor. Los primeros sensores de oxígeno eran unidades de “dedal” sin sistema de calentamiento, que alcanzaban la temperatura y efectividad de operación a los dos o cuatro minutos después de encendido el motor. Mientras no se elevaba la temperatura, la ECU interpretaba la existencia de la mezcla correcta de aire/combustible, lo cual reducía la eficiencia y aumentaba las emisiones durante el calentamiento del motor Bosch introdujo el sensor de dedal con calentamiento en el año 1982, el cual redujo el tiempo de elevación de la temperatura del dispositivo a menos de un minuto. Posteriormente, el sensor plano de oxígeno con calentamiento, creado en 1977, redujo el tiempo de elevación de la temperatura a 10 segundos, y limitó las dañinas emisiones de arranque en frío en un 50 por ciento. En 1998, Bosch ya habíaintroducido su sensor de oxígeno con calentamiento y banda ancha, que podía medir la composición del gas de escape en varias densidades, más que en su “riqueza” o “normalidad”. En la actualidad, se instalan sensores planos como equipo original hasta en el 50 por ciento de los nuevos vehículos que salen al mercado en los Estados Unidos.

Con el advenimiento de Onboard Diagnostic Systems II (Sistemas de Diagnóstico A Bordo II, OBDII) en los vehículos estadounidenses de los años noventa, se colocaron sensores a la entrada y salida del convertidor catalítico. Al efecto, algunos vehículos con más de un banco de cilindro utilizan hasta cuatro o más de estos sensores.

Cuando se desgasta el sensor de oxígeno

“Con el tiempo, los contaminantes del escape se pueden acumular en el elemento de detección, reduciendo la capacidad de respuesta rápida del sensor a los cambios en la mezcla aire/combustible, y, gradualmente, lo hacen inoperable. Lamentablemente, no siempre el conductor detecta los síntomas de un sensor lento o fuera de operación”, explicó Pankonin. Entre los síntomas de un sensor de oxígeno desgastado figuran: exámenes de emisión fallidos; daños en el convertidor catalítico; consumo insuficiente de combustible por milla; funcionamiento poco fluido del motor, y rendimiento general escaso.

“Los convertidores catalíticos son costosos”, afirmó Pankonin. “La proporción ideal de 14.7:1 produce la máxima eficiencia de combustión con el mínimo de emisiones de escape, lo cual da por resultado una óptima economía en el consumo de combustible, y una vida más extensa del convertidor catalítico. Si la mezcla de aire/combustible se hace demasiado “rica” (con demasiado oxígeno), se puede afectar la economía del consumo y el rendimiento, lo cual llevaría al fallo prematuro del convertidor. El sensor de oxígeno desempeña un importante papel en la eficiencia, rendimiento y economía de consumo en general del vehículo, y en la prevención de fallas en el convertidor”, añadió el ejecutivo de Bosch.

Un estudio llevado a cabo por Sierra Research, Inc. en el año 1996, llegó a la conclusión de que el desgaste de los sensores de oxígeno es “la mayor fuente de emisiones excesivas en vehículos de inyección de combustible”. La Agencia de Protección Medioambiental de los Estados Unidos (EPA, por sus siglas en inglés) y la Junta de Recursos del Aire de California (CARB) revelaron que del 42 al 58 por ciento de los vehículos sujetos a examen de emisiones necesitó la sustitución del sensor de oxígeno, y emitieron altos niveles de hidrocarburos o monóxido de carbón.

“El sensor de oxígeno puede desgastarse prematuramente si se contamina con el fósforo proveniente del consumo excesivo de aceite; con la silicona proveniente de filtraciones internas de refrigerante; con el uso de selladores de silicona en el motor, o con cualquier aditivo para el combustible adquirido sin consejos de un mecánico. Además, los factores medioambientales como las salpicaduras de la vía, la sal, el aceite y el polvo también pueden provocar el mal funcionamiento del sensor, además de los cambios súbitos de temperatura, los problemas mecánicos o el uso y abuso. Los fabricantes como Bosch diseñan sensores de oxígeno y los prueban bajo rigurosas condiciones, para garantizar su resistencia a los elementos mencionados”, enfatizó Pankonin.

“Si mientras maneja se active la advertencia lumínica “check engine” en el panel, asegúrese de que usted o su mecánico examinen el sensor de oxígeno, y, si es necesario, reemplazarlo con otro nuevo y de alta calidad”, aconsejó Pankonin.

Sensores de oxígeno para el mercado de piezas de repuesto

Bosch fue el primero en ofrecer sensores de oxígeno para el mercado de piezas de repuesto en 1980. En la actualidad, Bosch fabrica casi todos sus sensores en su instalación equipada con la tecnología más reciente de Anderson, Carolina del Sur. “Los sensores de oxígeno Bosch están a la venta en numerosos establecimientos de piezas de repuesto y concesionarios. Incluso las aplicaciones raras o difíciles de hallar están disponibles usualmente al día siguiente, a través de la amplia red de proveedores de Bosch”, aseguró Pankonin. “Hacer que el reemplazo del sensor de oxígeno sea fácil y exacto para el profesional o la persona que hace las cosas por sí misma, es extremadamente importante para el adecuado control de emisiones y la operación óptima del motor”.

Según Pankonin, todos los sensores Bosch igualan o superan las especificaciones de los fabricantes de vehículos. En la actualidad, el programa de sensores de oxígeno Bosch ofrece más sensores que se corresponden con las normas OE que cualquier otro fabricante. Hay sensores de primera calidad adecuados a las normas OE de Bosch disponibles para más de 224 millones de vehículos en operación, con una cobertura del 99.89 por ciento. Por su parte, los sensores universales Bosch Premium están disponibles para más de 216 millones de vehículos en operación, con una cobertura del 96.2 por ciento. “Todos los sensores universales de oxígeno de Bosch cuentan con el sistema de conector sumergible patentado por la compañía”, patentizó Pankonin.

En la Exposición de Productos para Piezas de Repuesto de Automóviles que se llevó a cabo en Las Vegas en el 2005, Bosch recibió el prestigioso Premio a la Innovación Tecnológica por los sensores de oxígeno, otorgado por Frost & Sullivan, firma global de consultoría estratégica y mercadotécnica. El premio, que se otorga anualmente, es un reconocimiento a las compañías que han introducido con éxito en su mercado un producto basado en nuevas tecnologías, y, al hacerlo, ayudaron a la industria a dar un enorme paso de avance.

“Garantizar que los sensores de oxígeno de su vehículo funcionen de acuerdo con las especificaciones del fabricante, y reemplazar el sensor de oxígeno defectuoso, puede mejorar significativamente la economía del consumo de combustible en automóviles anteriores a la introducción del OBDII. Además, en algunos vehículos la inversión se recupera en un año, sólo por concepto de ahorro de combustible, llevando al mismo tiempo las emisiones a los niveles adecuados, y reduciendo la posibilidad de que una mezcla de combustible demasiado rica pueda dañar el convertidor catalítico”, concluyó Pankonin.

Para más información, visite el sitio Web http://www.boschautoparts.com.

NOTA A LOS EDITORES: Una imagen de alta resolución estará disponible en la página principal de Hispanic PR Wire en: http://www.hispanicprwire.com/home.php?l=es

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