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SPLC demanda a fábrica de quesos de Tennessee tras el arresto y la amenaza de deportación a trabajadores latinos que procuraban su pago



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MONTGOMERY, Alabama, 16 de octubre /PRNewswire-HISPANIC PR WIRE/ — Una docena de trabajadores latinos de una fábrica de quesos de Tennessee pasaron semanas sin recibir ningún pago y soportaron un entorno laboral abusivo antes de exigir sus cheques a un empleador, quien entonces los hizo arrestar, encarcelar y los amenazó con la deportación, según una demanda presentada por el Southern Poverty Law Center (SPLC).

La demanda acusa a Durrett Cheese Sales de Manchester, Tennessee, su presidente y a varios integrantes del Departamento del Sheriff de Coffee County de conspiración para violar los derechos de los trabajadores, mediante la falsa acusación de violación de domicilio después de que dejaron de trabajar y exigieron sus pagas, que habían sido retrasadas varias semanas.

“La compañía utilizó al Departamento del Sheriff de Coffee County y a ICE para tomar represalias contra los empleados que ejercían sus derechos legales de hacer un paro laboral pacífico”, dijo Mary Bauer, directora del Proyecto Justicia para Inmigrantes del SPLC. “El departamento del sheriff ni siquiera se molestó en proteger los derechos de estos trabajadores.”

Presentada ante el Tribunal de Distrito Estadounidense para el Distrito Central de Tennessee en Nashville, la demanda alega violación de la legislación federal, que incluye la Ley de Normas Laborales Justas. Alega también violación de la Ley de Derechos Humanos de Tennessee, la aplicación de violencia emocional y procesamiento malicioso.

Durrett contrató a trabajadores mexicanos indigentes para llevar a cabo diversas tareas en la fábrica, entre las que se incluían el corte, embalaje y procesamiento de quesos. La compañía apuntó específicamente a miembros del grupo indígena Mixteco en el área de Manchester para trabajar en la fábrica. Estos trabajadores fueron objeto de un entorno laboral hostil, intimidatorio y abusivo, donde se los llamaba “indios estúpidos” y “asnos”. Los trabajadores no latinos no sufrieron las mismas demoras en sus pagas, ni amenazas o comentarios ofensivos.

La compañía, de hecho, repetidamente incumplió con los pagos a tiempo a los trabajadores latinos, antes y después de presentar su pedido de protección por bancarrota en los términos del Capítulo 11, el 28 de agosto de 2007. En ocasiones, algunos trabajadores trabajaron por más de un mes sin recibir pago alguno. Otras veces se les pagó de menos, o con cheques sin fondos suficientes. Durrett también cambió repetidamente sus fechas de pago. Uno de los supervisores de Durrett amenazó a los trabajadores de que si abandonaban el trabajo no recibirían nada de sus pagos atrasados.

El 22 de octubre de 2007, los trabajadores rehusaron dejar la sala de descanso de la compañía y regresar al trabajo hasta no haber recibido los pagos adeudados. Cuando un supervisor los despidió y les ordenó retirarse, se negaron.

Se llamó al Departamento del Sheriff de Coffee County y los trabajadores fueron arrestados, a pesar de que se informó a la policía de que los trabajadores estaban involucrados en un conflicto por pagos. Los trabajadores fueron encarcelados por violación de domicilio, cargo que fue desestimado por el fiscal de distrito al día siguiente. No obstante, se dejó a los trabajadores en la cárcel de Coffee County porque su empleador sugirió que se trataba de inmigrantes indocumentados, y conspiró con la policía para hacer que funcionarios de inmigración los detuvieran.

Immigration and Customs Enforcement (ICE) llevó a los trabajadores al Centro de Detención Elizabeth de Nashville, donde se los interrogó. Muchas de las trabajadoras eran madres de hijos pequeños, algunos de ellos discapacitados o con enfermedades graves. Las madres temían ser deportadas sin poder despedirse de ellos ni tomar recaudos para su cuidado. Un abogado finalmente garantizó su liberación.

“Este caso es un vergonzoso recordatorio de que hay empleadores que consideran que el color de la piel o el país de origen de sus trabajadores determina si se les va a pagar por un día de trabajo honesto, o incluso si se los va a tratar con la dignidad humana básica”, dijo Bauer. “Ignorar este abuso hiere a todos los trabajadores. Nos convierte en cómplices de crear una clase de trabajadores que carece de todo derecho.”

El Southern Poverty Law Center, con sede en Montgomery, Alabama, es una organización de derechos humanos sin fines de lucro, que combate los prejuicios y la discriminación mediante demandas judiciales, educación y apoyo. Para obtener más información, véase http://www.splcenter.org

FUENTE Southern Poverty Law Center

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