Un estudio realizado en siete ciudades concluye que la contaminación del aire...

Un estudio realizado en siete ciudades concluye que la contaminación del aire en los bares y restaurantes de las ciudades que prohíben fumar es inferior en un 82% respecto de las ciudades que sí permiten el hábito

El CDC (Centro para el Control y Prevención de Enfermedades) recomienda a las personas con enfermedades cardíacas evitar los establecimientos que permiten fumar


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Washington, DC–(HISPANIC PR WIRE – US NEWSWIRE)–20 de mayo de 2004–Conforme a un estudio publicado hoy, los bares y restaurantes de las ciudades que protegen a los trabajadores y empleadores con leyes que prohíben fumar en los lugares de trabajo han experimentado una drástica reducción en los niveles de contaminación del aire en interiores en comparación con aquellos que no cuentan con este tipo de regulaciones.

El estudio realizado por investigadores del Roswell Park Cancer Institute en Búfalo utilizó monitores con tecnología de punta para medir los niveles de material particulado fino en bares y restaurantes de siete ciudades importantes de Estados Unidos. Tres de ellas –Búfalo, Nueva York y Los Ángeles– cuentan con leyes que prohíben fumar en el lugar de trabajo y que incluyen a restaurantes y bares, y cuatro –Baltimore, Washington, DC, Filadelfia y Hoboken, NJ– no gozan de dicha protección.

El estudio concluyó que los niveles de contaminación del aire eran en promedio un 82% más bajos en los lugares en que la ley prohibía fumar, comparados con aquellos lugares en los que sí se permite este hábito. Asimismo, indicó que en las ciudades que no cuentan con leyes que prohíban fumar, los empleados a tiempo completo de bares y restaurantes están expuestos a más de cuatro veces el límite promedio anual de contaminación del aire por material particulado fino en el lugar de trabajo recomendado por la EPA (Organismo de Protección Ambiental) de los EE.UU.

El estudio estableció que los restaurantes y bares de la ciudad de Nueva York registran el nivel de contaminación del aire más bajo, seguidos en orden por Búfalo, Los Ángeles, Hoboken, Filadelfia, Baltimore y Washington, DC, ciudades que obtuvieron los niveles más altos de contaminación intradomiciliaria.

El humo inspirado por un fumador pasivo tiene más de 4.000 productos químicos, cifra que incluye al menos 69 cancerígenos conocidos y cientos de productos químicos tóxicos, y es además, una causa conocida de cáncer pulmonar, enfermedades cardíacas, bronquitis y asma.

William V. Corr, Director Ejecutivo de la Campaña Tobacco-Free Kids (pro niños y jóvenes libres de tabaco), quien encargó el estudio en conjunto con el Flight Attendant Medical Research Institute, indicó que “este estudio demuestra con precisión porqué las autoridades responsables deben promulgar políticas amplias que propicien un aire libre de humo y que incluyan a los lugares de trabajo interiores y a todos los trabajadores. El estudio demuestra en forma concluyente que las leyes que propician un aire libre de humo buscan proteger a los trabajadores y empleadores contra los contaminantes dañinos del aire que respiran en su calidad de fumadores pasivos. Este tipo de leyes protegen la salud y el derecho de todos los trabajadores y empleadores a respirar un aire limpio”.

El estudio realizado entre el 25 de marzo y el 17 de abril de 2004 incluyó a 53 bares y restaurantes de las siete ciudades. Para obtener un resultado representativo, los investigadores visitaron tres bares y tres restaurantes en al menos dos distritos de entretenimiento altamente concurridos en cada una de las siete ciudades. La mayoría de las muestras se realizó los días martes, viernes y sábados entre las 18:00 horas y las 03:00 AM. Este estudio, que mide el impacto que tienen las leyes que prohíben fumar en interiores sobre la calidad del aire intradomiciliario en restaurantes y bares es el más grande en su tipo nunca antes realizado.

Andrew Hyland, principal investigador del estudio indicó que “independientemente de la ubicación, los bares y restaurantes donde se prohíbe fumar registraron niveles de contaminación por humo de tabaco considerablemente inferiores, lo cual debiera traducirse en tasas más bajas de enfermedades para estos trabajadores”.

La EPA descubrió que las partículas finas contaminantes del aire pueden penetrar profundamente en los pulmones y tener consecuencias graves para la salud, lo cual incluye mayores síntomas y enfermedades respiratorias, disminución de la función pulmonar y alteraciones en la estructura y el tejido de los órganos respiratorios. Además, estas partículas también transportan otros productos químicos nocivos para los pulmones tales como los carcinógenos. Otro elemento es la existencia de una relación directa entre los niveles de RSP (partículas en suspensión respirables) y los niveles de hidrocarburos aromáticos policíclicos (HAP), que son conocidos carcinógenos presentes en el humo del cigarrillo.

El estudio llega en un momento en que se acumulan las pruebas sobre los daños a la salud que el humo de los fumadores provoca en los fumadores pasivos. Debido a que disponemos de información según la cual incluso la exposición por un período corto de un fumador pasivo puede desencadenar un ataque cardíaco, en abril pasado, los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de EE.UU. recomendaron a los enfermos cardíacos evitar aquellos ambientes cerrados donde se permite fumar. La recomendación del CDC fue complementada por un estudio publicado por The British Medical Journal donde se estableció que la cantidad de ataques cardíacos informados en Helena, Montana, disminuyó en 40% durante un período de seis meses en 2002, fecha en la que entró en vigencia en esta ciudad la ley amplia que prohíbe fumar (la ley actualmente está suspendida debido a una contienda judicial). El CDC estima que el humo inspirado por un fumador pasivo ocasiona 35.000 muertes anuales en Estados Unidos debido a enfermedades cardíacas y se espera que esta estimación registre un aumento con motivo de los resultados del estudio de Helena.

Un estudio publicado en 2002 por el Organismo Internacional para la Investigación del Cáncer de la Organización Mundial de la Salud (OMS) concluyó que “los fumadores pasivos están expuestos a los mismos carcinógenos que los fumadores. Incluso se ha demostrado que los niveles propios de la exposición pasiva son causa de cáncer pulmonar” en personas que nunca han fumado. Los niños expuestos al humo como fumadores pasivos son especialmente vulnerables, ya que sufren más asma, bronquitis, infecciones del oído y otras dolencias.

Múltiples estudios también han demostrado que la aplicación de políticas por un aire libre de humo no generan impactos negativos sobre las ventas o los aspectos laborales de los restaurantes. Según un informe reciente realizado en Nueva York por el Departamento de Finanzas, el Departamento de Higiene y Salud Mental, el Departamento de Servicios para la Pequeña Empresa y la Corporación de Desarrollo Económico, desde el 30 de marzo de 2003, fecha en que se hiciera efectiva en Nueva York la política de prohibición de fumar, los ingresos comerciales en restaurantes y bares han aumentado, el empleo se ha incrementado, el número de permisos para el expendio de bebidas alcohólicas también han aumentado, prácticamente todos los establecimientos están cumpliendo con esta ley, la gran mayoría de los neoyorquinos la apoya, y tanto los clientes como los trabajadores están siendo protegidos de los efectos dañinos en la salud provocados por el hecho de ser fumadores pasivos.

Según la Encuesta Zagat New York City Restaurant Survey del año 2004, que sondeó a cerca de 30.000 personas asiduas a los restaurantes en Nueva York, concluyó que “la reciente prohibición de fumar aplicada por la ciudad, lejos de frenar la concurrencia a los restaurantes, ha significado incluso un estímulo mayor”. De hecho, la encuesta informa que por un margen de casi 6 a 1, los consultados opinaron que están saliendo a comer afuera más a menudo debido a la política que contempla la prohibición de fumar en lugares cerrados.

El Sr. Corr finalizó diciendo que “una ley que prohíbe fumar en los lugares de trabajo constituye una situación en que todas las comunidades tienen algo que ganar. Protege a los trabajadores y clientes del daño, es popular en términos políticos e incluso puede ayudar a mejorar el clima para los negocios”.

Un ejemplar del estudio se puede adquirir en http://www.tobaccofreekids.org/

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Contacto:

Joel Spivak

202-296-5469

Un estudio realizado en siete ciudades concluye que la contaminación del aire en los bares y restaurantes de las ciudades que prohíben fumar es inferior en un 82% respecto de las ciudades que sí permiten el hábito