Una familia de Anaheim festeja una Navidad muy especial

Una familia de Anaheim festeja una Navidad muy especial

La congelación de óvulos posibilitó el nacimiento de un bebé saludable


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Fountain Valley, CA–(HISPANIC PR WIRE – BUSINESS WIRE)–29 de noviembre de 2006– Un reportaje de CBS News televisado a principios de este año reveló que en la actualidad hay 400.000 embriones congelados en clínicas de fertilidad de todo el país, ocasionando una gran preocupación y controversia por diversas razones. Existen numerosas opiniones y reacciones — algunos grupos piensan que esta gran cantidad de embriones debería utilizarse para la investigación médica, mientras que otros creen que los embriones deberían darse en “adopción” a parejas que tienen dificultades para concebir. Atrapadas en el medio de este debate emotivo, hay miles de parejas que están realizando la fertilización in vitro (IVF) y deben decidir sobre la cuestión del exceso de embriones que pueden producir durante su ciclo de IVF. Entre las alternativas, figuran la congelación de los embriones para su uso posterior, la donación a otra pareja, o si su familia está completa, la destrucción de los embriones.

Sin embargo, los recientes avances científicos en ciertas clínicas de fertilidad ofrecen ahora otra alternativa a las parejas que se encuentran ante la disyuntiva de qué hacer con el exceso de óvulos no fertilizados.

Las parejas estériles que realizan la fertilización in vitro pueden optar por inseminar un número limitado de óvulos para crear embriones, al tiempo que congelan los óvulos no fertilizados para su uso en el futuro. Esa es la decisión que tomaron Rachel, de 33 años, y su marido cuando solicitaron la ayuda del Dr. David Díaz, Director Médico de West Coast Fertility Centers en el Condado de Orange, California. El matrimonio había decidido antes de su cita con el Dr. Díaz que quería congelar los embriones no utilizados.

“Antes de decidir sobre la fertilización in vitro, era necesario que yo y mi marido estuviésemos seguros de acuerdo con nuestras creencias religiosas”, explicó Rachel. “No queríamos congelar los embriones, ni tampoco queríamos destruirlos. Creemos que la vida comienza en la concepción y, por lo tanto, queríamos asegurarnos de que todos nuestros embriones tenían la misma oportunidad de ser implantados y crecer”.

En diciembre de 2002, Rachel comenzó a tomar un medicamento para prepararse para la primera IVF, y el 11 de febrero de 2003, la clínica extrajo ocho óvulos. “Escogieron tres óvulos para fertilizar y dos días más tarde nuestros tres embriones fueron transferidos a mi útero”. Como quedaban todavía cinco óvulos, el Dr. Díaz y sus embriologistas plantearon la idea de criopreservar los óvulos no fertilizados. “En ese entonces, congelamos mis óvulos simplemente porque teníamos esa opción, pero como no se habían registrado embarazos de óvulos congelados hasta ese momento, supusimos que nunca iban a ser utilizados”, dijo Rachel. Con gran felicidad la pareja descubrió el 28 de febrero de 2003 que Rachel estaba embarazada y en noviembre de ese año nació Sophia.

En 2005, el matrimonio regresó al consultorio del Dr. Díaz en busca de ayuda. “Nunca pensamos que utilizaríamos los óvulos congelados, porque no habíamos oído hablar de ningún embarazo o nacimiento con óvulos congelados. Pero durante la consulta con el Dr. Díaz, nos enteramos de que se había producido el primer embarazo con óvulos congelados en West Coast Fertility Centers, y que el bebé estaba a punto de nacer en ese momento (http://www.ivfbaby.com/news_archive/news_archive_2005_05_03.htm)”. “Fue una gran emoción”, cuenta Rachel. El matrimonio procedió a descongelar cuatro de los cinco óvulos y tres de ellos fueron inyectados con el esperma del marido y luego implantados en el útero de Rachel. Las pruebas demostraron que Rachel estaba embarazada. Su hija, Maya Noelle, nació el 24 de septiembre de 2006.

Hace poco tiempo, Rachel llevó a sus “bebés del milagro” para compartir su alegría y felicidad con el personal de WCFC. Hubo muchos abrazos, fotos e incluso lágrimas de felicidad al ver que el matrimonio había logrado cumplir su sueño de ser padres.

Rachel, su marido y Sophia, la hermana mayor, estaban muy contentos con la llegada de Maya a sus vidas. “¡Todavía no podemos creer que tenemos dos hijitas! Recientemente le dije al Dr. Díaz que hace cuatro años ni siquiera sabía si iba a tener hijos debido a mi infertilidad y ahora estoy ocupadísima con estas dos niñas”.

Rachel se siente muy afortunada de haber concebido uno de los primeros bebés de óvulos congelados de West Coast Fertility. “Pienso que los avances científicos con óvulos congelados son muy importantes. No quisimos congelar o destruir nuestros embriones, así que la posibilidad de congelar mis óvulos no fertilizados nos abrió la puerta a la IVF”, dijo Rachel. “El Dr. Díaz y su personal respetaron nuestra decisión de limitar el número de embriones que creamos. Estoy muy agradecida de haber tenido la oportunidad de tener a Maya gracias al éxito de esta clínica con óvulos congelados”.

Rachel y su marido esperan con ansias las próximas fiestas. Según ellos, se sienten como niños para la Navidad, y ahora tiene un motivo aún más grande para alegrarse con el nacimiento de su nueva hija. “Nuestra hija mayor Sophia, de 3 años, está aguardando ansiosamente la próxima visita a Disneyland para ver a Papá Noel”, dijo Rachel. “Sophia ya está planeando mostrarle a Maya todas las decoraciones. Nos levantaremos temprano el día de Navidad para ver los regalos que nos trajo Papá Noel y luego vendrán nuestras familias a cenar”.

El Dr. Díaz y su personal están contentos de haber podido darle a Rachel y a su marido este “nuevo regalo” para las fiestas navideñas. “El almacenamiento de óvulos de una mujer, como fue el caso de Rachel, es un nuevo y emocionante avance, así como una alternativa viable a la congelación de embriones de un matrimonio”, comenta el Dr. Díaz. “Al congelar los óvulos de una mujer en lugar de los embriones, ayudamos a que nuestros pacientes tengan un control de sus opciones reproductivas. Siempre he respetado el derecho a elegir de nuestros pacientes. Estoy decepcionado, pero no totalmente sorprendido, de que la ASRM continúe considerando aceptable la congelación de óvulos para algunos pacientes que sufren de cáncer, mientras que lo clasifica como ‘experimental’ para los matrimonios estériles. La defensa de la congelación de óvulos por parte de médicos y de pacientes podría servir muchísimo para ampliar la gama de servicios de un centro de fertilidad”.

Rachel y su marido están extáticos con la atención del Dr. Díaz y su personal calificado. “Fueron maravillosos”, dice Rachel. “Los procedimientos para la infertilidad son extenuantes desde el punto de vista emocional y físico, no obstante, mantuvieron su buen humor durante todo el proceso, haciéndonos sonreír, dándonos abrazos y brindándonos palabras de aliento. El Dr. Díaz es fantástico para mostrar y explicar cada parte del proceso”.

Para obtener más información sobre el Dr. David Díaz y West Coast Fertility Centers, visite http://www.ivfbaby.com, y para informarse sobre cómo puede preservar su fertilidad, visite http://www.eggfreezing.com. Llame al 714-513-1399 para mayor información.

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